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Las cosas que hay que ver


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Me presento nuevamente por estos parajes con el estómago vacío (nuestra cocinera contrapuntera nos tiene totalmente abandonados) y con ciertos momentos de nerviosismo incontrolado (nuestra gurú de las desavenencias de la mente humana también nos tiene ligeramente olvidados). De este modo, ni buena mesa ni estabilidad mental. Veremos, pues, qué puede salir de todo esto. No me hago responsable de mis palabras.

En cualquier caso el país, o el mundo en general, tampoco anda muy encaminado. Que si la Academia de la Lengua hace cambios en nuestro idioma, que si el mundo político se revoluciona porque el ex presidente del gobierno Felipe González confiesa que tuvo en su mano poner el fin a ETA justo cuando todas las voces del poder dicen que la banda terrorista está llegando a su fin, que si uno de los momentos deportivos más esperado del año lo trasladan a la jornada del lunes porque no vaya a ser que los votantes se despisten, que si el G-20 a saber qué carajo están haciendo, que a ver si se acaba el año de una puñetera vez y vamos viendo las cosas de otra manera.

Los idiomas son algo vivo y cambian según los tiempos, pero nunca forzadamente. Dicen que la Academia es una institución que vela por el idioma y que en la mayoría de los casos no impone sino que aconseja ciertas maneras de utilizar la lengua. Ahora proponen cambios que los hablantes no han aceptado con demasiado entusiasmo, y es que la Academia ha venido introduciendo en los últimos años algunas modas lingüísticas por el mero hecho de que eran de uso predominante cuando no todas eran aceptables. Y claro, ahora quieren imponer ciertos cambios que no todo el mundo está dispuesto aceptar. Pero las cuestiones del mundo cultural nunca fueron de gran importancia, no como la política (otra cuestión es que sea interesante) y sobre todo si un ex dirigente del gobierno afirma después de tantos años que tuvo la oportunidad de borrar las acciones de ETA. Este es caso de Felipe González que se ha manifestado abiertamente en una entrevista a Juan José Millás, quizá más contento por este logro que por cualquier otro éxito literario en su carrera. Ahora a Gonzáles no le queda otra que aceptar las recriminaciones de que pudo haber borrado la huella de la banda durante los años posteriores. ¿Quizá ha sido buen momento para confesar tal hecho justo en el momento en el que estamos en el que auguran que antes de que acabe el presente año se dará un alto al fuego definitivo? Pero no merece la pena que nos preocupemos por estos asuntos porque no nos enteraremos de nada tal y como están los medios de comunicación más preocupados en el desbarajustes de que el próximo choque entre el Real Madrid y el Barcelona se juegue en lunes para no entorpecer las elecciones en Cataluña. Al fin y al cabo, las elecciones van a tener una participación más baja de la deseada y el partido una audiencia millonaria en el momento que sea. Del G-20 ya no voy a hablar porque después de tanto desvariar me está dando dolor de cabeza. Necesito comer algo o que me ayude mi psicoanalista. Pero ninguna de las dos opciones están disponibles.

Una aventura en los mares


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Por dónde nos habíamos quedado?Después de más de dos meses alejada de estos parajes internáuticos, una ya no sabe por dónde empezar, qué contar, ni cómo terminar pero supongo que tengo buen material que ofrecer, así que empezaremos, como toda buena historia, por el principio.

No sé si llegué a anunciaros en la entrada del mes de julio que durante la primera semana de agosto me embarcaría en lo que terminó resultando un viaje de ensueño. Y quién lo iba a decir, porque a pesar de que iba con una excelente compañía, por qué no decirlo, con mi mejor amiga, al ser una experiencia totalmente nueva para mí siempre tiendes a no hacerte muchas ilusiones para que a la vuelta no vengas con la maleta cargada de desilusiones, además de los cientos de regalos para la familia.

Bueno, pues al final resultó que eso de viajar por alta mar me iba a gustar más de la cuenta. Salíamos el 31 de julio desde el puerto de Málaga y recuerdo que me pasé toda la noche anterior imaginándome cómo sería la primera toma de contacto con el barco, cómo sería la primera vez que viera al 'bicharraco de 14 plantas' atracado en aguas malagueñas -perdonad el lenguaje vulgar pero es cómo mejor puedo expresar mis sensaciones-. Recuerdo que estábamos en el coche y se podía ver de lejos lo que durante esa semana sería nuestra casa.

'Adventure of the seas' de la compañía Royal Caribbean, ese era el nombre del primer crucero que he hecho en mi vida, pero seguro que no será el único porque cuando te bajas para regresar a casa lo haces con la sensación de que has descansado, pero también has visto y disfrutado lugares insólitos, concretamente, nosotras pudimos conocer Cagliari y Ajaccio, capitales de Cerdeña y Córcega, respectivamente; la cosmopolita Palma de Mallorca, con sus empanadas y collares de perlas; y la increíble y majestuosa Roma, una ciudad con la que te quedan ganas de quedarte a vivir unos meses para exprimirla de verdad.

Por ello, este viaje me sorprendió bastante porque generalmente cuando te vas de vacaciones a un lugar, tú te ves obligado a decidir cómo vas a catalogar ese viaje, si será más bien para relajarse, alejarse del estrés diario del trabajo y entonces toca tirarse en la hamaca y esperar a que llegue la hora de comer para ir al bufet del hotel y comer lo que normalmente tardas en digerir una semana, o más bien, decides ir a una ciudad para verla de cabo a rabo sin pararte siquiera a observar la belleza del no hacer nada. Pues el crucero es un término medio y no te dejan tomar esa decisión, y la verdad que por una vez que no tienes que pensar que hacer, yo encantada.

No sé cómo serán las demás compañías pero mi crucero, aunque estuviera totalmente impregnado del ambiente americano, fue más que completo. Desde el trato que te da el personal hasta todos los detalles de las diferentes salas y de la habitación. No sé cuando volveré a acoplarme en uno de esos 'bicharracos' ni con quién -será difícil igualar tu compañía, Inma-, pero lo que sí sé es que volveré a alta mar.

Liberados de la mina, atrapados en los medios


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Algunos de los lectores de este blog pueden llegar a haber pensado que el escribiente podría encontrarse entre los miembros de chilenos atrapados que han venido copando la mayor parte de los espacios informativos debido a mi prolongada ausencia. Pero no, después del mes de vacaciones y de algunos problemas de memoria durante el extraño mes de septiembre volvemos a esta santa casa aunque el jefazo se resista a la revisión de contrato.

Sería difícil evadir el tema de ese grupo de mineros que han permanecido en las entrañas de la tierra una temporada excesivamente larga. Una vez que todo el asunto se mira desde el pasado, casi como un hecho histórico, y que ha terminado de una manera agradable se recuerda de una manera muy diferente a si hubiese concluido de una forma desastrosa. Esto es algo evidente, pero el circo comienza ahora: libros, películas -posiblemente en dos versiones: para la gran y la pequeña pantalla-, series de televisión y, porqué no, una telenovela de mil ochocientos capítulos. Después nos quedará el eterno debate sobre la veracidad de la adaptación.

Ahora, sin embargo, y antes de que comience la rentabilidad económica a través de publicaciones y producciones más cercanas a la ficción que a la realidad, podremos escuchar los testimonios en primera persona de los diferentes mineros y sus desgracias, incluso posiblemente alguna lagrimita que haga que en televisión se trivialice sobre este acontecimiento y donde antes se veía una historia de superación humana comencemos a observar un preparado sentimental que sólo hará que comencemos a opinar de una forma muy diferente. De momento, las primeras reacciones entre las familias y los protagonistas ya empiezan a escucharse y las diferencias entre los que quieren hacer un pacto de silencio y quienes ya han ofrecido las primeras entrevistas.

Los medios de comunicación han pasado de ser precisamente un medio para informar a pasar a ser un medio para todo lo demás y si la información cabe en ese 'todo lo demás' pues bien, en caso contrario pues mala suerte porque tampoco es una de las prioridades. ¿Qué importa de todo este asunto? El mundo ya conoce los hechos: un número determinado de mineros atrapados durante un número determinado de días y una salvación mediática. Hasta ahí todo bien, pero ahora comienza la segunda parte que deberemos ver como transcurre. De la guerra de Irak podemos tener en la cabeza aquella imagen de la estatua de Sadam cayendo como símbolo del triunfo, pero aquello sólo fue una pantomima que todos nos acabamos tragando mientras que la realidad del país ha sido muy distinta durante todo este tiempo. Uno de los mineros dijo que durante toda la experiencia que ha vivido se ha peleado con Dios y el Diablo y que acabó ganando Dios demostrando que su fe le ayudó a sobrevivir; la cuestión ahora es si el infierno estaba abajo en la mina o en el acoso en la tierra.

No me he enterado


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Ya se va a terminar julio y yo todavía no llego a asimilar que estamos en verano. Pero por qué tiene que pasar tan, pero tan rápido el tiempo. Primero, junio, que al ser un mes de exámenes para muchos y significar la culminación de otro curso o de un período de invernación, pues pasa volando, además este año al coincidir con la celebración del Mundial, entre que estás pendiente de cuando jugaba España y entre que preparas todo el arsenal para que vengan tus colegas para ver el espectáculo futbolero ha sido un mes fantasma, vaya.

A eso hay que añadir que los españoles seguíamos enganchados a la caja tonta cuando se presentaba ante nosotros el mes de julio. De esa forma, se nos plantó el día 11 y ya tenemos medio verano ventilado. Bueno, pero como dirían muchos, ha merecido la pena porque nos hemos traido la copa y eso es lo único que cuenta, bueno eso y que se nos ha olvidado la crisis durante varias horas... lo malo es que llega el día 12 y lo único que ha pasado es que los veintitantos jugadores que se pasaron el mes en Sudáfrica tienen 600.000 euros más y comenzaban sus vacaciones, mientras que el resto de los ibéricos seguían acudiendo a su puesto de trabajo, y eso para los más afortunados.

Ya está. Dejo los pesimismos para otra ocasión pues ya mismo me voy de vacaciones -ya os contaré- y hay que estar felices y contentos. Y es que ahora es cuando media España decide descansar un poco del jefe y hacer las maletas, el problema ya vendrá cuando se regrese. Lo difícil que resulta dormir el día antes de la vuelta al curro, esa tan popular depresión postvacacional no perdona a nadie, y es que resulta irremediable pensar: '¿Y yo he estado de vacaciones? Pero si no me he enterado'.

Y ahora me toca darle la razón a mi tía Rosi, pues como ella siempre me dice, se disfruta más las dos semanas antes de coger las vacaciones que cuando estás metida de lleno en ellas. Cuando lo planeas, reservas el viaje, el hotel, las actividades, cuando comienzas a imaginarte a ti misma en ese idílico lugar, sin preocupaciones, sin estrés, sólo tú y el relax, bueno si hay buena compañía, mucho mejor, jejeje. Y es verdad, antes de partir ya estás disfrutando y es porque tu mente ya se ha ido, y cuando estás de vacaciones en cuerpo y alma, sólo piensas en lo chungo que es la vuelta al trabajo. Así que esta vez intentaré no pensar y así poder ENTERARME de que estoy de vacaciones. A ver si de esa forma, no me hace ninguna visita la dichosa depresión.

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

El 'baby boom' de los Pablitos


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El año que viene por estas fechas más de uno nos tendremos que enfundar el traje y la corbata para asistir al bautizo de Pablito -que sea por lo civil o por el rito religioso dependerá de cada caso (aunque ya hablaremos de los bautizos civiles en otra ocasión)-. Pablito es el resultado de una noche loca, de la lujuria y la pasión desenfrenada, de un beso retransmitido en directo y de un gol ganador anotado en tiempo de prórroga. Y es que la noche del 11 de julio de 2010 trastocó la vida de algunas parejas españolas que se dejaron llevar por la alegría del momento.

Todo empieza cuando a un cefalópodo inglés residente en un acuario germano le dan a elegir en la hora del almuerzo entre dos mejillones presentados en sendas urnas ataviadas con las banderas correspondientes a los países que tendrán que enfrentarse en el Mundial de fútbol. Y resulta que Paul, que es como se llama nuestro invertebrado amigo, siempre (o casi siempre) le da por elegir la urna de la nación que resultará vencedora de los choques deportivos de esa misma jornada. Después de todo eso llegará la victoria de España frente a Holanda con aquel ya memorable gol de Andrés Iniesta con la consiguiente algarabía de la 'Furia Roja' por todo el territorio español (incluidos territorios conflictivos pese a manifestaciones en días anteriores por delicados motivos políticos). Lo que ocurre a partir de ese momento ya se lo pueden imaginar: Pepe como loco corriendo por toda la casa enfundado en su camiseta de España y Pepa asomada al balcón observando la que se lía por las calles porque un grupo de compatriotas suyos en la otra parte del mundo se han proclamado vencedores de algo que ella presupone debe ser importante.

Pepa, harta del jaleo callejero, se sienta frente al televisor junto a su emocionado Pepe a observar el devenir de la celebración hasta que llega el momento clave, ese instante que ha desbancado a Leonardo DiCaprio y a Kate Winslet como los reyes de la escena romántica cuando Iker Casillas le estampa los morros a una descolocada Sara Carbonero. Y claro, Pepa que se pone tonta con el sublime momento, mira a su Pepe y le dice que eso es lo que él tenía que hacer con ella y dedicarle menos tiempo al fútbol. Aquí, Pepe, macho ibérico con la moral por las nubes por ser campeón mundial, agarra a Pepa y se la lleva a la habitación con el previsible desenlace que todos pueden imaginar y que obviaremos por la intimidad de los padres de Pablito. Semanas después, Pepa visitará al ginecólogo quien le dará la noticia de su evidente embarazo. Pepe, por su parte, alegará en su defensa que su gol fue en fuera de juego, pero el árbitro del partido denegará su alegación y Pablito podrá venir al mundo en el tiempo estimado por la madre naturaleza. Pepe, que prometió no comer pulpo en agradecimiento al adivino animal, propondrá a Pepa bautizar al niño con el nombre de Andrés en reconocimiento al autor del gol español en Sudáfrica y, aprovechando el tirón, en honor de su propio padre; sin embargo, Pepa se negará en rotundo a poner a la criatura el nombre de su suegro y decidirá que el niño se llamará Pablo para que Pepe tenga al pulpo siempre presente y, antes de repetir la hazaña, se lo piense dos veces la próxima vez.

Pero este es tan sólo un ejemplo tipo de los muchos casos que tendrán como resultado el nacimiento de una multitud de 'pablitos' y sus consiguientes bautizos, de la misma manera que dentro de dos o tres años muchos tendremos que asistir a la comunión de algunas 'chenoitas' y 'davides' cuando se cumplen (quien lo diría) una década de la primera aparición de los triunfitos musicales. Ahora llega el turno de los triunfitos futbolísticos, no sabemos de qué se tratará la próxima vez, pero tengan cuidado.


verbis@marcandoelcontrapunto.es

De cómo disfrutar el verano


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Buenas queridos lectores, las puertas del verano se abrieron en medio de la crisis, qué le vamos a hacer, pero el verano es el verano y es uno de los mejores regalos que nos hace cada año la madre naturaleza. A pesar del calor sofocante, tomemos esta época como la única en la que todo el mundo parece estar más contento, y es que científicamente el sol nos aporta motivos para sentirnos más felices.

Aunque, ¡ay, amiga! Si es usted de las que no podrá ver este año las cachitas de un surfero por la orilla de un mar de ensueño, sepa que hay otras opciones para pasar estas semanas. Ante todo es tiempo de no pensar, cosa difícil para asiduos de esta humilde sección que tendemos a darle vueltas, giros y saltos mortales a nuestra materia gris, pero hagámoslo: tratemos de no pensar, de no hacer balance del año pasado ni de planificar nada para septiembre, que ya vendrá solito.

Además de eso, hagamos cosas. Sí, llenemos de fotos los álbumes vacíos, aunque no sean imágenes del Caribe, aunque no tengamos un duro ni para salir de la provincia. Hoy voy a pasar un poco de la teoría a la práctica, señores, para que vean que no es tan difícil pasarlo un poquito mejor que el resto del año.

Lo primero es estar con gente, rodeado de amigos es como uno invierte mejor su tiempo. Lo más normal es jugar al fútbol, a las palas o al 1X2 en la piscina (¿cuánto puede salir una simple pelota?). Una tarde a la sombra de un árbol con una tarrinita de dos bolas nos puede salir por 2 euritos. Una entrada para un parque acuático cuesta unos 15 euros. Una fiesta en casa con música, cada uno traerá algo de beber y comer. Los ingredientes para pasar la mañana haciendo un pastel o un helado también nos saldrán baratos. Una tarde de playa, de momento es gratis –aunque la playa no sea paradisíaca, pero sirve igual al fin y al cabo-. Una excursión al campo, a oler a tomillo, que uno no sabe lo que es eso hasta que lo prueba. Una tarde jugando en familia, siempre hay alguien que hace trampas o no sabe perder, pero así somos, y el rato de reunión, además de barato, es inolvidable.

Pero si lo que queremos es disfrutar de la soledad, un libro de bolsillo, no son más de 8 o 9 euros. Hacer algo de deporte ahora que hay más tiempo y el aire invita a sudar, algo buenísimo para el ánimo.

Lo importante es que aprovechemos para estar con nuestra gente haciendo cosas que no hacemos el resto del año; eso implica estar con nosotros mismos, y ver a quienes queremos en otros sitios, en otras situaciones y con otras pintas, (advertidos quedan de que unos pierden y otros ganamos muchísimo en traje de baño, ay que ver cómo está repartida la belleza…)

pienso@marcandoelcontrapunto.es

Ensalada multicolor


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Antes de nada, quiero pedir mil disculpas a los lectores de Marcando el contrapunto por la ausencia de estos dos últimos meses. Los nervios por un futuro incierto y los cambios introducidos en mi vida han hecho mella en mi memoria. De nuevo, mil perdones.

Y ahora sí, vamos allá.

Ya estamos con julio a las puertas, así que qué mejor que una refrescante receta mientras esperamos que lleguen las ansiadas vacaciones que tanto nos merecemos.




Ingredientes:

Lazos de colores
Unas lonchas de jamón cocido.
150 gr. de queso (el que más os guste).
Maíz.
Espárragos
Lechuga.
Aceitunas.
Pepinillos.
Mahonesa


Elaboración:

Antes de nada, indicar que esta es una receta en la que se pueden introducir tantos ingredientes como se quiera, y cambiar los que yo he seleccionado por otros. No hay una regla estricta para esta ensalada.

Para empezar, cogemos una olla y ponemos agua a hervir con un poco de sal. Una vez en ebullición, echamos la pasta y la ponemos a cocer. La pasta tardará entre 10-15 minutos en estar lista, de todas maneras, debemos probarla para que no se quede dura.

Mientras tenemos la pasta cociéndose, vamos preparando el resto de ingredientes. Se corta en taquitos el jamón cocido, los espárragos
y el queso (que puede ser de cualquier tipo, depende de nuestro gusto e incluso se pueden mezclar. Edam, masdam, queso curado...).
También se corta la lechuga.

Cuando la pasta esté lista, se pone en un colador, se refresca bajo el grifo y se escurre. Tras esto, se coloca en una fuente y se van añadiendo el resto de ingredientes. El último debe ser la mahonesa, que se va echando poco a poco y mezclando, hasta conseguir la cantidad justa. Si echamos mucha de golpe puede quedar demasiado pesada.

El último paso es el de decorar esta ensalada, que se puede hacer con las aceitunas y los pepinillos.

Tip: esta receta queda mucho más sabrosa si se realiza unas horas antes de comer, conservándola en la nevera hasta minutos antes de sacarla a la mesa.

entrefogones@marcandoelcontrapunto.es

This time for Africa... ya era hora


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África. El continente olvidado. La tierra más sacudida, más utilizada y la más mal parada por la evolución de la humanidad. Pero hoy le toca ser portada de los periódicos mundiales y estar en boca de cualquiera. Aunque sólo sea por un mes y con el fútbol como motor... This time for Africa. Me encanta, me encanta pues aunque ocurra cada cuatro años y veamos miles de personas procedentes de países tan dispares concentrados en el estadio; este 2010 es particularmente 'mundialísimo', o a lo mejor no y sólo es que tengo más tiempo y me he fijado mejor en la competición de fútbol. Quién sabe.

Sea como sea, resulta tan gratificante ver tantos colores, banderas y sobre todo, observar esa cultura que se aleja tanto de lo que los europeos tenemos como común. Ya nada más empezar con ese concierto inaugural, con el 'Waka waka' de Shakira al ritmo de los tambores africanos, se pudo percibir que este Mundial iba a ser diferente y ya era hora porque es la primera vez que se celebra en este continente después de 80 años y 18 ediciones.

Pero no ha sido nada fácil, pues si que le pusieron pegas. Que si las obras no iban a terminar a tiempo, que si no los veían capaces de organizar eventos de esa magnitud, que si la violencia en el país era muy elevada y por tanto resultaba insegura... Así estuvieron dando la lata durante casi tres años, incluso se pensó cambiar de sede y propusieron como posibles sustitutos a Australia, España o Estados Unidos. Pero finalmente Suráfrica cumplió su palabra, terminó las obras con una inversión de 1100 millones de dólares, multiplicó los efectivos policiales sumando 10000 hombres al equipo y abrió sus puertas a todo el mundo, nunca mejor dicho.

Yo me pregunto, ¿por qué dudaron de su eficiencia? Por ser África, ¿verdad?... Seguro que si hubiera sido Estados Unidos o Alemania, por ejemplo ni siquiera se hubiera especulado sobre el retraso en la organización ni nada por el estilo. Me encanta que África haya podido cerrarles la boca a todos y haya demostrado que a pesar de pertenecer al Tercer Mundo, en este tipo de eventos pueda considerarse perfectamente parte del Primero. Y sabéis lo que yo le haría a todo aquel que no confie en la profesionalidad de este país, cogería una vuvuzuela-trompeta africana, cuyo sonido odian los jugadores del España -entre otros equipos-y lo dejaría sordo.

Además, parece que la competición no está exenta de emociones ya que algunos países africanos están dando fuerte y no dejan que los gigantes pasen de fase con facilidad, es el caso de Argelia, que empató a cero contra la gran Inglaterra, o Ghana que vence contra Serbia. Y por supuesto, no dejaré al margen la gran sorpresa del Mundial, protagonizada por España, pero para mal... partiendo como favorita es vencida por la pequeña Suiza. Enhorabuena... no sólo a Suiza sino también a todos los africanos. De corazón, This time for África.

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

Las cigarras... y las cigarras


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Érase una vez un grupo cigarras que cantaban, danzaban, leían los periódicos (algunas, no todas), iban a la pelu, tomaban dos cafés por las mañanas (o más, todos los que fueran necesarios) y que estaban muy contentas porque tenían un trabajo fijo para toda la vida, casi como si les hubiera tocado una pequeña lotería. Ellas se hacían llamar funcionarias, pero había otros seres del reino animal que se preguntaban sobre si realmente respondían a esa supuesta «funcionalidad». La cuestión es que las cigarras, acodadas desde la barra del bar mientras tomaban el cuarto desayuno (de consumición obligada y recomendada por la Organización Mundial de la Salud), veían todos los días como las hormigas, esos seres trabajadores y que en tiempos de crisis andaban acojonadas por perder sus puestos de trabajo, andaban de un lado para otro a pleno sol por cualquier alimento que se encontraban por ahí.

De esta manera funcionaba todo hasta que un día, una de las pocas cigarras que leían el periódico dio la voz de alarma; aunque las cigarras, especies dotadas de una tranquilidad infinita, tardaron en prestarle la verdadera atención que el caso merecía: «todas las cigarras sufrirían un recorte en sus sueldos de un 5%». El resultado de semejante noticia provocó que los cafés y las tostadas con mantequilla se repartieran inmisericordes por el suelo mientras las cigarras, pancarta en mano, salieron a la calle a reivindicar lo que es suyo.

De lejos, las hormigas veían como las cigarras andaban por las calles cantando unas canciones muy distintas a las que antes cantaban y ahora se las veían irritadas, postura antes nunca vista en semejantes individuos salvo excepciones en las que alguna hormiga llegara a cinco minutos del cierre de la ventanilla para solucionar algún papeleo funcionarial. Y así pasaron las cigarras el día 8 de junio, que fue el día para manifestar su desacuerdo, haciendo lo que hacen todos los días, pero con una sábana muy grande que debía pesar un quintal y que resultó gran esfuerzo portar por algunas cigarras, ajenas al digno (siempre para las hormigas) ejercicio del esfuerzo.

La verdad sea dicha: yo también me iba a poner en huelga este mes con la intención además de ahorrarles el trago de verme en esta ocasión como ya vengo intentado desde principios del presente año, pero el jefazo de esta santa casa virtual me amenazó con desproveerme de mis honorarios, y no de un mísero 5%, sino de la totalidad, que aunque exigua, es útil para mi bolsillo. Sin embargo, mis compañeras hormigas del suplemento que ocupan las «páginas» de este rincón los fines de semana parecen haberse pasado al lado cigarril, aunque sin consecuencias aparentes, ya que incluso el jefazo se ahorró la entrada del viernes amparándose en no sé qué razones. Yo quiero ser cigarra, pero no me dejan. Ayúdenme; aunque no esperaré nada visto los resultados de mi pretérita petición de isla helénica.

verbis@marcandoelcontrapunto.es

Yo no soy racista...pero...


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Hoy he decidido dejar la caja imaginaria que tengo por cabeza en casa y el avión aparcado en el garaje, pues ya os he dado mucho la lata con el viaje aquí o allá y lo último que querría es que me abandonáseis por pesada. Además, llevo unos días dándole vueltas a un asunto y quiero compartirlo con todos ustedes. De hecho, es el mejor momento ya que el volcán irlandés, cuyo nombre resulta ser un jeroglífico innombrable, sigue haciendo de las suyas y parece que el mundo entero depende de sus salidas de humo. Es increíble que los movimientos aéreos estén en manos de las expulsiones de cenizas del popular volcán... seguro que ya están pensando en organizar excursiones a sus inmediaciones, lo que sea para sacar tajada. Bueno, lo dejo porque sino me lio y me lio y no me centro.

Lo que os vengo a contar es algo que siempre me ha sacado de mis casillas y que responde en parte a esa predisposición que tenemos los seres humanos de presumir de algo que no tenemos, o más bien, de ser alguien que no somos. Para ir entrando en materia, os voy a poner un ejemplo que seguro lo habéis escuchado alguna vez. Una típica conversación entre dos madres de chicas adolescentes sobre un posible futuro yerno sería:

Pepita: Ese muchacho es muy trabajador, además está pendiente siempre de su madre y siempre lleva el dinero a casa.... Yo siempre lo veo en el bar y nunca se mete con nadie, no monta líos ni nada...
Margarita: Ya, ya si yo lo sé, y también se ve muy educado y eso...
Pepita: Tú tranquila, que si ese muchacho termina con tu Yoli, la cuidará mucho.
Margarita: Si pero... no sé... es que el muchacho tiene otra cultura y eso siempre termina mal...
Pepita: Eso no tiene porque influir... ¡No seas racista, Margarita!
Margarita: ¡Yo no soy racista.... pero yo no quiero que mi Yoli se case con un moro!

Así son las cosas aquí en España. Y me da mucho coraje porque he podido comprobar que en otros países esta forma de desprecio racial indirecto no está tan acusado o por lo menos no me ha dado esa impresión. Yo no soy racista, pero... yo no meto negros en el piso que estoy alquilando, pero yo no quiero que me limpie la casa una cubana vaya que me quite el marido, pero yo no meto a un moro a trabajar al bar que si no no viene nadie a comer, pero yo no quiero un hindú de compañero que son muy puercos... y así puedo estar hasta mañana.

El problema es que después vamos presumiendo de ser un gran país de integración, que ponemos muchos medios para que los extranjeros residentes se adapten estupendamente, pero a la hora de la verdad siempre hay... PEROS. Y luego están los medios de comunicación, que a la hora de informar sobre un acontecimiento violento, si se trata de un extranjero lo que más destacan es su nacionalidad, lo que falta es que lo pongan en negrita o con tinta roja.

Lo malo es que esta forma de pensar se está integrando tanto en la educación de los españoles que ya lo ven normal rechazar a alguien por su color de piel, su religión o su cultura, pero también se ve cada vez más todo lo contrario, y es que no se puede luchar contra algo que es inevitable, la entrada de miles de extranjeros por no decir millones cada año -el 12% de la población española es extranjera-. Lo malo que siempre quedarán las que digan: ¡A mi nunca me traigas a un negro a casa! Eh, Yoli?

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

De cómo tener lo que no se puede tener


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Seguro que bajo la llamada de este título he conseguido captar a muchos lectores que creerán encontrar en estas líneas una fórmula mágica para conseguir todo aquello que no podemos conseguir, problema éste que condensa la mayoría de las frustraciones y pesares humanos.

Son tiempos de esos. La gente anhela tener un trabajo o una hipoteca pagada o unas vacaciones cuando no se pueden. Se anhelan imposibles como entender a las mujeres o encontrar hombres que nos entiendan a nosotras; se llora por sueños como ganar un Goya cuando uno sólo ha hecho la función del barrio. He aquí pues mi primer consejo psicológico del mes: coherencia. Uno no puede vivir empeñado en cambiar el pasado ni tampoco el futuro, porque para tener lo que no se puede tener lo que hay que cambiar es a uno mismo. Me explico: para tener experiencias y aventuras exóticas que contar no hay que tener dinero para un billete de avión, hay que tener iniciativa para salir de casa con un plan baratito; para tener unos abdominales prietos hay que tener voluntad; para conquistar a esa persona no hay que ser un bellezón, hay que explotar lo mejor de nosotros mismos.

Si querían una fórmula, con eso basta. Podemos añadir un segundo consejo, que sería el realismo. Es mentira que las cosas son como son: las cosas son como vienen. Uno puede amar mucho a su parienta y eso es, pero una noche le vienen la mismísima Marlene Moreau e Ivonne Reyes con una botella de champagne y le proponen hacer un poco de deporte y… ¡¡¡Ahhh, amigo!!! Eso ha venido –y nadie sabe cómo ha sido-. Y uno puede hacer deporte con las muchachas, pero entonces ya sabrá que no puede tener más a la parienta. Las circunstancias más insospechadas se nos presentan un día y nos cambian la vida, así, sin avisar. Para estos casos lo mejor es dejarse hacer, ser realista y aceptar lo que nos ha venido y sus consecuencias.

A veces, el dolor y el placer van de la mano. Nos vemos disfrutando de imaginar cómo sería nuestra mansión y su piscina, con el realismo de fondo de nuestro pisito de 50 metros y, lo que es más, gozando inexplicablemente de la sensación de que no sea más que un sueño, como si al hacerlo realidad le viéramos a la finca las humedades y goteras que elimina la fantasía. La fantasía es nuestra, no hay escándalo ni culpa ni pecado ni imposible. Ahí sí se puede tener todo. Y gratis.

pienso@marcandoelcontrapunto.es

El mundo se pone en contra


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Lo rápido que puedes cambiar de opinión, o mejor dicho, lo veloz que las circunstancias te pueden hacer cambiar de perspectiva. Hace unos días, en una importante reunión que mantenía con una de mis más allegadas consejeras en nuestro lugar de encuentro, planeabamos o más bien aportabamos las primeras ideas de lo que serán nuestras próximas vacaciones. En dicha conversación, hicimos 'hincapié' (qué recuerdos abarca esta palabra, ¿verdad? mi jefe) de lo que verdaderamente te nutre un viaje, sea donde sea y por los motivos que sean.

Recalcamos que más que los monumentos que puedas llegar a ver, los museos o sedes institucionales que visites o las fiestas que te pegues alejada de tu rutina, lo que más te nutre al estar a cientos, o mejor, miles de kilómetros de casa, son lo que yo he querido denominar, vivencias sociales, es decir, verte metida de lleno en las rutinas de personas que no comparten tu estilo de vida, tus costumbres o tu ideología. El mejor ejemplo que os puedo poner es mi experiencia en Bangkok. Estuve cinco días y no ví ningún monumento, ni siquiera me interesó visitar uno de los famosos templos budistas; sin embargo, me relacioné mucho con tailandeses, ya que, tuve que trabajar algunas horas y la mayor parte de mi tiempo libre me la pasé regateando los precios de los gangones que me traje para España....pero pude ver de cerca cómo viven, bueno, cómo malviven, y os aseguro que eso vale más que haber estado en un templo o montarme en un elefante sagrado (risas).

Y con esa finalidad de conocer el entramado social de las millones de ciudades que hay por el mundo, es como yo quiero viajar a lo largo de mi vida. Aunque en los últimos meses, parece que me están obligando a cambiar de opinión, y ustedes os preguntareis, 'Pero, ¿quiénes?'...y yo os digo que el propio mundo. No sé que está pasando pero parece que las catástofres naturales se multiplican cada vez más y eso hace que el miedo a viajar a ciertos lugares sea mayor. Lo último es ya el colmo: las nubes de cenizas de un volcán islandés hace que se pare el tráfico aéreo en media Europa, ¡joder! Lo estaba leyendo en el periódico y no me lo podía creer, esas cenizas en contacto con las turbinas de un avión pueden hacer que se pare el motor. Para cagarse de miedo, ¡vamos!

Entre el terremoto de Chile, las inundaciones y las altas cotas de nieve en gran parte del planeta y ahora las nubes de ceniza, ya mismo no vamos a querer ni salir a la puerta de casa...a mí sólo me entran ganas de decir: 'Mundo, cálmate un poquito, ¿no?'

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

AHORA TE AYUDO YO Y LUEGO ME AYUDAS TÚ, COMPADRE


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Aprovechando que hoy se celebra el aniversario de este santo rincón de las redes internáuticas y persistiendo en que el jefazo sigue con sus ya habituales problemas técnicos decidimos aplazar la presente entrada correspondiente a un servidor al día de hoy y que debió publicarse el pasado sábado. Pese a todo, llego una semana más (y ya van cuatro, quien lo hubiera dicho, tanto ustedes como yo, para desgracia de ambos) con cierto resquemor ya que la campaña a favor de la adquisición de mi isla no ha tenido calado popular. En vuestras conciencias, amadísimos lectores, quede de por vida. Pero como no soy rencoroso voy a hacer como si nada hubiera pasado. Además, nuestros vecinos helenos parece que ya han encontrado una solución a partir de ayudas de diferentes países, aunque de momento parece ser que aseguran que no es necesario. A saber, Zapatitos también dijo que no había crisis y se la encontró de cara una mañana al abrir la puerta de casa para recoger el periódico; pero bueno, yo no le culpo, porque la culpa fue del Cha-cha-chá.

Ahora te ayudo yo y luego me ayudas tú, compadre. Eso es lo que tendremos que decir lo españoles a los griegos porque nuestro país será el cuarto en dar una mayor aportación dentro del plan de ayudas para salvar a Grecia de la situación en la que se encuentra, aunque su gobierno aún no lo tenga muy claro que el panorama sea para tanto. España participa en las ayudas y en total va a salir la cosa por unos ochenta euros por cabeza, es decir, algo más de 3500 millones de euros que saldrán de las arcas nacionales. Para los que no estén muy de acuerdo, y si les sirve de consuelo, otros países aportan más capital, ya que sólo entre los franceses y los alemanes van a sumar entre los dos unos 15 mil millones de euros, la mitad del presupuesto para el plan de apoyo, aunque pese a toda la parafernalia, Giorgos Papakonstantinou, ministro de Finanzas griego, asegura que aún no es necesaria la puesta en marcha del plan.




Pero claro, muchos se preguntarán, ¿cómo es posible que un país como España que vive en crisis y que a su misma vez es uno de los que peor se está recuperando tenga la posibilidad de permitirse el lujo de jugar el papel de hermanita de la Caridad? Evidentemente los europeos nos hemos unido para algo y los griegos viven una situación difícil y todos los estados deben participar en el plan de rescate económico; aunque la gracia del asunto es que muchos pueden llegar a ver a España como un serio candidato a secundar a los habitantes que viven al sur de la península balcánica.

Seamos o no los próximos en necesitar ayuda las cosas pintan tal y como les digo, les guste o no. Todavía no me ha quedado claro si estamos en crisis, se lo han inventado o nos los han hecho creer, lo único que sé es que ya nadie se acuerda de la temida gripe A, la pandemia que nos iba a meter a todos en la cajita de pino; de modo, que esperemos que la crisis económica tenga pronto un final parecido.


verbis@marcandoelcontrapunto.es

De la obsesión por ser feliz


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Todos lo sabemos, existe la obsesión por adelgazar, por ganar más, por ser siempre joven… Mil y una ideas fijas con único fin: ser feliz. Pero muchas veces esas ideas no nos llevan al objetivo y no nos damos cuenta de lo que de verdad importa. No es mía la frase 'no hay un camino para la felicidad, la felicidad es el camino', pero la adopto esta vez como base de toda la psicología cotidiana y, en especial, del tema que vemos este mes. Hay ciertas costumbres que aceptamos como válidas porque nos lo impone la sociedad, como ir de vacaciones en Semana Santa o tostarnos al sol en verano, pero eso en realidad no implica que vayamos a pasarlo bien. Al mirar atrás vemos en nuestra vida imágenes congeladas, una risa en el trabajo, una sorpresa un día de diario, una noche loca que no habíamos planeado. Y eso es lo que importa. Buscar la perfección, por ejemplo, en las vacaciones, no nos va a garantizar nada. No seremos más felices por hacer el viaje de bodas a Cancún en vez de a Asturias. ¿Por qué nos cuesta entender esto? Son las personas las que nos van a hacer felices y siempre los momentos únicos son improvisados. De la misma manera que obsesionarse por olvidar a un ex nos hará recordarlo aún más, la idea de ser siempre felices, en todo momento, nos provocará un estrés innecesario.

La felicidad es un momento; una vez escuché decir a un actor que cuando la tienes no te das cuenta y cuando no, obviamente, es que no eres feliz, así que es una soberana tontería. De todas formas, no es ésta una colaboración pesimista, sino todo lo contrario. Fernán Gómez, al preguntarle si era una persona feliz, respondía: '¿¡Feliz yo!? ¡Por quién me toma!' Pues por un necio, señor Fernán, porque si, además de vivir triste, presumía usted de ello, creo que no había, pues, mucha diferencia con su estado actual.

Hay un libro del psiquiatra Rojas Marcos titulado 'Nuestra incierta vida normal', título que yo pondría simplemente a la felicidad. Esa sucesión de días en los que uno vive, comparte, habla, besa, ríe, se supera y que son normales e inciertos, que no sabemos a dónde van, pero bendito camino que nos tiene, sin darnos cuenta, atados a esa felicidad que no debe emborronarse por tener un dolorcillo o unos euros de menos o un pequeño contratiempo. Igual que tener unos kilos de más no debe amargarnos, tampoco tener menos felicidad de lo habitual debe ser un drama. Ya lo saben, si tienen que vivir obsesionados por algo… ¡que sea por los primeros sábados contrapunteros del mes! (¡Ya falta menos para el siguiente!).

pienso@marcandoelcontrapunto.es

Gloria al Rey... pero sin prisas, por favor


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Y ocurrió. O mejor dicho, lo conseguí. Pude salir de éste nuestro continente, y muy lejos. Y aunque parezca repetitiva y aburrida, la aventura fue un sueño desde el principio hasta el fin. Mis amigos ya están hartos de que les cuente lo mismo, de que es un lugar increíble, que pareces ser el protagonista de un cuento, que soy una niña de cinco años abriendo la boca de asombro cada dos minutos... pero es que es verdad, y os tengo que decir que cada rincón de esta tierra, aunque a simple vista parezca insignificante, tiene su belleza.

Un ejemplo simple de lo que quiero explicaros es que a mi no me llamó tanto la atención esas playas cristalinas a las que tuve acceso durante las dos semanas que estuve en Ko Phan Gan-isla thailandesa- o los espesos bosques tropicales entre los que se ubicaba mi hotel; sino lo que pude aprender de sus gentes, de su día a día; como el poder descubrir que el pueblo thailandes antepone a su rey a su alimento, para ellos lo primero es el respeto a Bhumibol Adulyadej (Rama IX). Según me contó mi prima Caronne, compañera de viaje que lleva en contacto con este país veinte años por asuntos laborales, si una persona insulta al rey se gana como mínimo cuatro años entre rejas, y yo pensando, pero si yo no sé ni descifrar su nombre como me voy a meter con él-risas-.

Además, cada dos calles hay una especie de altar o trono dedicado a él o inmensas fotografías en las que podemos ver a un rey siempre joven, lo cual choca bastante al enterarte que el hombre sagrado ya tiene 83 añitos.

Otro punto bastante interesante fue observar cómo trabajan los thailandeses, se puede resumir en una frase: 'Hacemos lo justo pues el sueldo no es justo'.... es decir, ellos trabajan muchas horas por no deciros todo el día, pues allí no existe eso del límite de 40 horas semanales ni el descanso para el almuerzo ni muchos menos puestos de media jornada; pero no les pida eficiencia absoluta ni rapidez pues ya que te regalan su tiempo (digo regalan por lo poco que cobran) no van a ser perfectos. Ellos se toman su tiempo, y puede que para ciertos aspectos eso no sea bueno pero, por lo menos, no existe el estrés, ese germen que tanto nos perjudica a nosotros, los europeos.

Lo peor. La comida. Dios mío, cómo eché de menos mi pizzería. Me pasé las dos semanas comiendo bocatas o comida italiana, que por lo visto es la más internacional de todas (que tome nota nuestra cocinera). O era picante, que es lo que menos soporta mi paladar, o era arroz seco o sopa de noodles o curry con verduras, ¡qué asco! Yo respeto su gastronomía pero lejos de mi casa, por favor.

A pesar de todo, de la mala comida, lo lento que se toman la vida y la poca higiene que a veces se hacia ver, ha sido una de mis mejores experiencias y creo que jamás me cansaré de repetir que viajar es lo que más te puede enriquecer en esta vida, pero ya te digo no alejándote de todo, aislándote -bueno a veces sólo necesitas eso-, sino interviniendo en las vidas de esas personas que tan lejos viven de tu rutina. Y ya os digo que este mundo no es tan grande, que de verdad, no resulta tan difícil conocer lo desconocido -si yo lo he hecho ¿Porqué tú no?

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

A la tercera no va la vencida


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Ya lo advertí en su momento y algunos no me hicieron caso: si quieren ahorrarse un martirio innecesario no aparezcan por esta santa casa virtual los segundos sábados de cada mes y pasen de psicoanalizarse a viajar por el mundo, rematando el mes con la gastronomía. Ahora, para delirio de la contrapunteros el jefazo vuelve, como en los tiempos mozos, a escribir diariamente después de su dilatado periodo vacacional obligado por cuestiones técnicas, según asegura él mismo, aunque no seré yo quien ponga en duda semejante contratiempo. La única desventaja que le encuentro a que el próximo miércoles este espacio se encuentre actualizado como corresponde es que Pilar Rubio deje de darnos la bienvenida desde que el jefazo le cediera por tiempo indefinido la sección de «Por esas boquitas», ese breve y perspicaz espacio casi dedicado en tiempos pasados al primer ministro italiano para gusto y disfrute de muchos de los lectores.

Sea como sea, aquellos que aún persisten en teclear la dirección de este rincón del ciberespacio en la red llegarán con la duda de si esta vez, por ser la tercera y haciendo honor al dicho, el arriba firmante se dignará a contar algo interesante o de presunta utilidad. Pues bien, esta vez tampoco será para desgracia de ustedes; de modo que esperemos que la entrega primaveral del mes de abril, y después de en las santas fechas que se avecinan, me de un rayito de lucidez para no amargarles la existencia con peroratas como ésta. Sin embargo, no se apuren porque les traigo una posible solución para que no tengan que sufrirme más, aunque, eso sí, debo advertirles de que no les saldrá precisamente barato porque todo en esta vida tiene un precio como bien le dije al jefazo el día que surgió la idea de colaborar en este bitácoras.

La forma es bien sencilla y pueden consultarla con los dos parlamentarios alemanes que han dado con la solución al grave problema económico que viven los griegos y que va más allá de nuestra querida crisis. Josef Schlarmann y Frank Schäffler, dos diputados del gobierno de Angela Merkel, declararon al diario alemán Bild que Grecia podría hacer frente a su delicada situación financiera vendiendo algunas de las casi seis mil islas deshabitadas que posee el territorio heleno como medida para que otros países -entre ellos el germano, claro está- no se viesen en la obligación de aportar la ayuda económica que se precisa para salvar de la bancarrota al país que preside Karolos Papoulias. No entro en si las declaraciones de los parlamentarios germanos Joselito y Paco son acertadas dentro del contexto político europeo, pero no me negarán que es una ocasión inmejorable para que entre todos ustedes hagan una colecta aportando un pequeño granito de arena y me pierdan de vista. Yo me sentiré triste si toman esta decisión, pero prometo mandar documento postal personalizado a todos y cada uno de los interesados que se tomen las molestias de apoyar la causa.

verbis@marcandoelcontrapunto.es

De cómo Super Nani se tira por la ventana


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¡Ay, los niños! Esos seres de cara angelical y espíritu moldeable, todo inocencia y juego, todo pureza. O no. Demonios a veces, frágiles criaturas en el fondo. Dependen de nosotros y no nos pidieron venir, eso es así. Debemos proporcionarles afecto y cobertura de sus necesidades básicas, pero todo en su justa medida. Son una derivación, una mezcla de mamá y papá (o de mamá y probeta) y llevan impreso nuestra marca, son “made in papis”.

Parir tiene que doler, aunque lo que de verdad duele es que el parido nos levante algún día la voz o nos llame cosas horribles, cuestione nuestra autoridad o sea la pesadilla de sus compañeros de clase. Convivir con un pequeño Hitler no debe de ser fácil, y en este sentido la psicología infantil se esfuerza por encontrar las razones de estos cambios de conducta, rascando entre las personalidades de los adultos y en las situaciones que viven los pequeños día a día. Y, para psicología mediatizada, esa señora de la tele que pinta dibujitos en una cartulina y dice “a ver, chicos, vamos a seguir estas normas”. Y ahí está la cara de los chavales, que pueden confundir pero ojo, no se engañen: “Hagamos lo que dice esta bruja fea hasta que se vaya el señor de la cámara”. Fin del milagro. Los niños volverán a su estado natural meses -quizá semanas- después.

Super Nani se equivoca de táctica, aunque ella sabe por qué. Si dirigiera su atención hacia el lado correcto se haría el haraquiri, se ahorcaría con la comba, se intoxicaría tragando plastilina. Y es que contra ellos no se puede ir. Un padre es capaz de decir “niño, no mientas”, cuando estafa a Hacienda desde que alcanza su memoria; “niño, no seas caprichoso”, cuando hay botones en su móvil con pantalla táctil que aún no sabe para qué sirven; “niño, a ver si estudias”, cuando en su puñetera vida ha leído un libro.

El instinto debe ser algo más que pensar en un bebé, porque lo va a ser durante poco tiempo. No es un capricho. La mayoría de los padres (sobre todo las madres) lo que quieren es tener un bebé, no un hijo. Por eso yo les digo, señores, a esos bichitos se les quiere y se les cuida, no se les levanta la mano ni la voz, ni se les colma de bienes materiales para sustituir afectos o lavar conciencias, algo que además le hará perder ilusión cuando crezcan y apreciar mucho menos el valor de las cosas.

Con un panorama en que los padres se ponen en contra de los profesores, prefieren dejar a sus hijos frente a la tele que hacer con ellos los deberes o preguntarles cómo les va y en lugar de ello le instalan una en su cuarto con la que pueden aprender más sobre el kamasutra en una noche que su padre en toda su vida (eso sí, los programas que ponen más de 18 los quitan en seguida, le dan al mando, pero internet sí que lo maneja el chaval, ¿eh?), con ese panorama la psicología cotidiana sólo puede dar unos humildes consejillos: primero, los niños necesitan una paguita semanal modesta con la que aprendan a administrarse y a saber que cuando se acaba algo, se acaba. Necesitan atención, no gritos ni órdenes ni reglas no negociables, ni futuros planteados sin su consentimiento, porque esas personitas, personas, entérense, son in-de-pen-dien-tes, y en algunos países nórdicos hasta se les enseña a coger el metro solos con poco más de seis años. Así que, señores padres, dejen de extorsionar a sus hijas y decirles que no se vayan con cualquiera, porque la muchacha si quiere se va a ir con el más pintao a darse un homenaje y, créanme, los hijos son esos seres que pueden llegar a hacer cosas que usted jamás de los jamases pensaría que serían capaces de hacer y de las que usted, por suerte, no se enterará en la vida. Así que relájense y pórtense bien, ¡no hagan enloquecer a Super Nani.

pienso@marcandoelcontrapunto.es

Mousse de Salmón


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Bueno, un mes más vuelvo con mi receta bajo el brazo. En este caso, creo, que no es una ideal para fin de mes. Pero bueno, te la guardas que en dos días estrenamos uno nuevo (y muchos recibiremos nuestro ansiado sueldo). Empezamos.


Ingredientes:

- 100 gr de salmón ahumado.
- 150/200 ml de nata líquida.
- Un poco de sal.
- 4 rebanadas de pan bimbo.
- 3 huevos.
- Mantequilla.

Elaboración:

Lo primero de todo es poner a calentar el horno, ya que esta receta la prepararemos en un abrir y cerrar de ojos. Una vez hecho esto procedemos a separar las yemas de las claras, que montaremos ligeramente. Una vez montadas, se les añade las yemas y la nata.

A esta mezcla se le echa el pan, se bate y cuando esté totalmente homogénea, se añade el salmón (que previamente hemos troceado). Hay que comprobar que no queden grumos, y si los hubiera hay que seguir batiendo. En este momento hay que probar que el toque de sal sea el correcto, si estuviera soso habría que añadir un poco de sal.

Ya tenemos la mezcla preparada. Si hubiera quedado muy espesa, habría que añadir más nata (por eso no se concretó la cantidad de este ingrediente).

El recipiente que usemos para hornear se embadurna con un poco de mantequillar y se vierte la mezcla. Ahora metemos en el horno durante 15 minutos a 180º.
Pasado este tiempo, se pincha el mousse y si el cuchillo sale limpio, está listo.

Dejamos enfriar y ¡a servir! Se puede acompañar de mahonesa o salsa rosa y lechuga.

entrefogones@marcandoelcontrapunto.es

¿De dónde eres? Del mundo


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Una segunda entrada algo descolocada. Sí, es así, porque estáis leyendo unas líneas que se escribieron hace algo más de una semana. Lo siento, sé que como periodista debo introducir textos totalmente actualizados y, por ello, me disculpo. Pero no era posible de otro modo. Y os estaréis preguntando el porqué, pues es muy sencillo. En estos momentos lo más seguro es que esté tirada al sol en una lindísima playa thailandesa preguntándome que será de mi vida al regresar a casa. O no, o solo estaré observando la belleza de la naturaleza y escuchando el cantar de los pajarillos. Mi intención no es dar envidia, sólo os lo confienso para que esperéis con mayor ansia, si eso es posible, la entrada de marzo, ya que estará cargada de las emocionantes aventuras que viva por el país asiático.

Os adelanto esta suculenta información, que normalmente es confidencial, porque estoy tan feliz de salir por primera vez del continente europeo, que no me he podido resistir,-risas-. Bueno, ya me centro en el tema. Os voy a hablar de un suceso del que fui testigo, no hace mucho tiempo, en el lugar donde estoy trabajando.

Estaba tan tranquila vendiendo joyas en un centro comercial de Zurich y de pronto me doy cuenta que he alargado demasiado la oreja y estoy escuchando una conversación ajena entre la vendedora de otro puesto de platería y una clienta. Os juro que lo que vais a leer en las próximas líneas fue real, a ver si os sorprende tanto como a mí. Obviamente me salto lo que no considero relevante:

Vendedora: Y usted, ¿De dónde viene ?
Clienta: ¿De parte de quién?
V: ¿Cómo de parte de quién?
C:
¿De parte de padre o de madre?
V: No sé, digo ¿de qué país vienes?
C:
País de nacimiento, de infancia o de residencia.
V: No sé, dime, por ejemplo, ¿dónde te has criado?
C: Ahhh, me crié en Francia, pero nací en Senegal y ahora vivo en Berlín.
V: Ok, y tus padres son senegaleses, ¿no ?
C: No exactamente, mis abuelos paternos son de allí, pero mi padre nació en Mali y mi madre es francesa.
V: Vaya mezcla, -risas- pero ¿de dónde te consideras realmente, cuál es tu hogar?
C: Bueno realmente me siento como en casa en todos los lugares, creo que en mi corazón hay un hueco para todos, -risas-.

Fue increible, bueno a lo mejor a ustedes no os lo parece pero a mí me pillaría en un momento de aburrimiento y me sorprendió bastante. Yo miraba como reían a carcajadas las dos mujeres, al mismo tiempo que intentaba memorizar todos los lugares que había dicho. Esa misma noche miré un mapa para ver su recorrido y pensé : ¡Joder, ni ella sabría decir de dónde es! Pero ahí no quedó la cosa porque como gran costumbre que tengo empecé a darle vueltas a la cabeza y analicé mi caso detenidamente.

Mi padre es andaluz, mi madre es danesa, yo nací en Suiza, de donde es también mi abuelo, pero si nos remontamos un poco más…también podría ser esquimal, ya que mis bisabuelos maternos provienen del clan de esquimales de Groenlandia. Por tanto, yo soy…española, suiza, danesa y esquimal, -risas- y eso que no he investigado más. Y esto no es nada, porque si vemos como está el mundo hoy, que en cada rincón existe una diversidad cultural y racial enorme, llegará el día en el que cuando una curiosa te pregunte de dónde vienes, la única respuesta que se te vendrá a la cabeza sea : ¡Hijaaa, qué quieres que te diga, yo vengo del mundo...!

estemundo@marcandoelcontrapunto.es

Valentín viste de Emidio Tucci


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Es evidente que al cabronazo de Cupido no lo aceptarán en ningún equipo olímpico de tiro con arco para las próximas olimpiadas porque el maldito niño alado tiene una mala puntería de la hostia. Seguro que cualquiera de ustedes pueden poner muchos y variados ejemplos de flechas mal repartidas, aunque en caso de que no se vean capaces o no se les venga ningún paradigma a la mente no duden en acudir a las revistas del corazón y verán que ejemplares más desagradables de la raza humana tienen la suerte de darse con un canto en los dientes.

Tradiciones como Halloween en Irlanda o en Estados Unidos es lo mejor de lo mejor, pero en España es una jodida ridiculez, es casi lo mismo que poner a la Virgen de los Dolores en procesión por la Quinta Avenida de Nueva York y cantarle una saeta desde el Empire State Building. Pues San Valentín es casi lo mismo porque en este país de cultura cristianizada, le pese a quien le pese, el tal santo no pintaba nada de nada -de hecho el amigo Valen no es que sea muy bien visto dentro de la propia Madre Iglesia precisamente- hasta que a las mentes preclaras de las madrileñas Galerías Preciados se les ocurrieron a mediados del pasado siglo aceptar esta tradición foránea para hacer caja. Como jugada comercial es lo demás aceptable, como tradición aceptada por los consumidores es de lo más idiota. Pero el amor es precisamente ser idiota y quieran los cielos, San Valentín o El Corte Inglés que ustedes sean idiotas porque de lo contrario mañana les va a rondar por la cabeza quieran o no quieran, a no ser que tenga a la soltería por religión voluntaria, la idea de lo desgraciados que son por estar solos. Y porqué hablaba de El Corte Inglés, pues porque el gigante comercial absorbió a las Galerías Preciados en la pasada década y ahora son ellos los que se dedican a lanzar las flechas, aunque eso sí, cambiando el uniforme de inmaculado trapito blanco para ocultar las partes nobles y las angelicales alitas por un traje de Emidio Tucci. Pero miren, pase lo que pase y piensen lo que piensen ingéniense un detalle para mañana si aún no lo han hecho porque puede quedársele cara de tonto cuando su pareja le ofrezca el suyo a pesar de que habían acordado no entrar en el juego.

Sea como sea, me voy a ir despidiendo de ustedes hasta el mes que viene porque tengo las horas contadas para subirme a un avión rumbo a Corea. Ya me irán conociendo, pero las culturas orientales no son de mis predilectas, excepto la coreana y tan sólo me interesa pasarme por allí los 14 de febrero. Al parecer la tradición por aquellas lejanas tierras consisten en que son las mujeres las que regalan a los hombres y no son precisamente las floristerías las que están abarrotadas sino las pastelerías siendo el chocolate el producto estrella; de esta manera las coreanas esperan un tiempo tras el que verán recompensada su buena voluntad con un regalo por parte del hombre. Estos últimos meses me he afanado en granjearme amistades a través de internet con un considerable número de coreanas. Para cuando esperen su regalo yo ya estaré en mi casa con cajas repletas de mi verdadera y única amante.

verbis@marcandoelcontrapunto.es