Burradas, y gordas


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Sabía a lo que me enfrentaba, aún así, tenía que comprobarlo. Sexo, drogas y fiesta son las únicas bazas de la reciente producción española 'Mentiras y gordas', un filme cuyo trailer no deja volar la imaginación del espectador hacia una posible trama y es que en esos escasos segundos se resume a la perfección la historia. No hay más. Una pandilla de amigos que viven a lo loco sin importarles el mañana y con el único objetivo de “exprimir la vida”.

Respaldada por los guapos de turno de las actuales series de televisión, la producción se aseguraba un éxito que sin ellos no tendría. Desnudos y escenas subidas de tono son el único reclamo de una historia insulsa y llevada al extremo. Aunque muchos aseguran que esta es la realidad actual de la juventud, será que me estoy haciendo viejo.

Pero el caso no es que se vean al ciento y a la madre follar – la palabra más repetida en un mismo filme en la historia del cine no porno- o como las rayas de coca se pasean en cada una de las escenas de la película, el mayor atentado -entre otros tantos- es el humillante papel de la mujer. Y no es que yo vaya ahora de defensor del sexo femenino y su dignidad, pero es que, señores, hay cosas que ya tocan la moral.

Una de las principales burradas, y gordas, se centran en la imagen femenina, el estereotipo de mujer fatal con cuerpo de modelo. Si te sales del patrón te dejará tu novio, te despedirán del trabajo, te llamarán 'cama de agua', e incluso tu amiga drogará a un muchacho para conseguir que al menos se fije en ti. Y aunque parezca mentira, todo esto se condensa en este filme, y lo peor de todo, centrado en el mismo personaje, quien incluso reniega al descubrir la trama y asegura que si su novio está con ella gracias a las drogas por lo menos no está sola. Manda narices. ¿Dónde queda la dignidad de la mujer?

Amparados en el fiel reflejo de la realidad, los creadores aseguran que el único objetivo de la película es apostar por proyectar a la sociedad el día a día de este sector de la población. Y no se han parado a pesar el mal que esto puede causar si esta cinta cae en manos de jovenzuelas.Casos de bulimia, anorexia y otras tantas enfermedades son producto de este tipo de mensajes. Y es que incluso, el filme no resuelve esta trama encerrando un mensaje positivo. Ya os digo, lo más que se puede deducir es: solo con la ayuda de las drogas, las gordas podrán ligar. Una verdadera pena.

Soraya paga los platos rotos


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Dicen que el ser humano tropieza dos veces con la misma piedra, pero lo de España en el Festival de Eurovisión, ya es de risa. Algo lógico si nos paramos a analizar a los últimos abanderados de nuestros país en subirse al escenario de la capital de turno. Desde la tan recordada actuación de Remedios Amaya hasta las últimas fracasadas apuestas -y con razón- de TVE para este festival. Son de sol o Las Ketchup se suman a un largo elenco junto al polémico y popular Chikilicuatre. Pero este año, no era el caso. Soraya, la ex triunfito de la nueva generación, derrocha voz, saber estar y fuerza.

Un puesto para nada merecido. La actuación de la extremeña fue una de las mejores que, mi corta y joven memoria, recuerda. Con una escenografía que rompía con lo que nos tenían acostumbrados nuestros anteriores representantes, el equipo eurovisivo apostó además por un truco de magia con el que captar los últimos minutos de atención del público -recordad que la actuación española cerró la ronda musical-. A pesar de ello, creo que España sigue a la cola en materia de puesta en escena, un punto clave que debe ser la meta a lograr para los próximos años, claro está, si hay próxima vez. Son muchas las personas que creen que España debería retirarse de esta competición debido a la importante carga política que esconde, una polémica que este año se ha querido acallar con el nuevo sistema de votación en el que interviene además un jurado especialista ¿y quién nos asegura la imparcialidad de éstos?

Lejos de entrar en la polémica en este asunto, más por que no hallaríamos la respuesta, el mal resultado obtenido por los sones de 'La noche es para mí' -una composición de tono festivalero, con ritmos árabes y estribillo en inglés- solo se puede deber a ese “error humano” cometido por la cadena pública al no retransmitir en directo la semifinal del festival. Soraya paga los platos rotos. Las malas lenguas apuntan además que las intenciones de TVE no persiguen una victoria del certamen debido a los problemas económicos que el ansiado palmarés les acarrearía al tener que organizar la edición del año próximo. ¿Entonces qué sentido tiene? Será eso de que, lo importante es participar.

Super ZP, protagonista de 'Sin planes para este finde'


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Un fin de semana con mucho 'talante'. Humor, sarcasmo e ironía son la clave de una producción animada que, sin lugar a dudas, no dejará indiferente ni al mismísimo Aznar. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? ¿Es Superman? Al más estilo 'El chapulín colorado', llega a la pequeña pantalla las aventuras de 'Super ZP', el gran superhéroe. En toque de humor, la producción recrea los momentos más singulares de la trayectoria del socialista al frente del ejecutivo, con mucho humor.

Rodeado de los más singulares personajes de la vida política, desde una María Teresa Fernández de la Vega caricaturizada cual Frankenstein hasta una princesa Leticia al más estilo Matrix, Zapatero recorrerá en dieciocho episodios sus grandes logros y sus más criticadas actuaciones durante sus cinco años de gobierno.

Su elección como presidente o temas tan compromeditos como la aprobación del Plan Ibarretxe oligarán a Zapatero a meterse en la piel de grandes aventureros como el propio Don Quijote o el mismísimo Harry Potter. Todo vale para arrancar unas risas tanto a populares como socialistas, por que, señores, el humor es lo que cuenta.


Si tienen ganas de echarse unas risas este fin de semana, no lo duden, acudan al gran 'Super ZP'.


Tarjeta roja


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El fútbol es el deporte estrella por antonomasia. Veintidós deportistas detrás de un balón en una carrera de infarto por estrellarlo contra la red. El 'deporte rey' mueve pasiones, dinero y fama al ser seguido en todo el mundo cual manada. Exacto. Una gran y extensa manada de borricos -nada más lejos de generalizar-. Un momento, no comiencen a soltar toda clase de improperios contra mi persona, merezco explicarme. Qué mejor muestra que el partido disputado anoche por el Barça y el Athletic para refutar mi hipótesis, y solo me bastan dos razones.

Ligar política con deporte, al banquillo. Sectores radicales de ambas aficiones protagonizaron uno de los momentos más bochornosos de la noche, el tan polémico abulleo ante el himno de España. Y lejos de ser un ataque contra el Rey, contra el sistema o contra los dirigentes, este peculiar episodio atacaba a cada uno de los ciudadanos que se sienten orgullosos de su país, de ser españoles. A las costumbres, a la historia y a la esencia de una nación que debe abrirse paso al mundo con el esfuerzo diario de cada uno de sus habitantes. Sin afán de convertir este comentario en una represión a la libertad de expresión, el sentido de esta crítica hace hincapié al nulo respeto de estos sectores de la población hacia aquellas personas que si acudieron al estadio con las ganas y el ánimo de disfrutar de un buen partido. Cada cosa a su turno y en el lugar indicado. Si luchas por la independencia, hazlo donde debes hacerlo, no en un campo de fútbol.

Una celebración que se fue de las manos, tarjeta roja. El Barça ganaba así la que es su 25ª Copa del Rey, un título que se suma a la lista del ansiado triplete. Alegría desbordada, ganas de festejar y humor para divertirse. Qué pena que todos los aficionados no piesen así. No sé si lo habrán podido ver en directo, pero las imágenes eran lamentables: una cuadrilla de chavales arrasando con todo lo que se les cruzaba a su paso. Macetas, jardineras, contenedores de basura o semáforos volaban por la Rambla golpeando a diestro y siniestro. Pero ¿de qué van? ¿Este es el espíritu de fiesta? Pues que quieren que les diga, no me llaméis para ningún guateque.

Son imágenes como éstas las que echan por tierra el valor del esfuerzo y la competividad del deporte.

Tanto en la política como en el amor, ¿todo vale?


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Tanto en la guerra como en el amor, todo vale. ¿Y en la política? Visto, lo visto no me cabe duda de que también. Falsantes, embusteros, payasos o ladrones representan una escasa muestra del 'rico' vocabulario español para referirse a nuestros dirigentes y es que, en política, todo huele a pescado podrido. ¿Luchar por los intereses de los ciudadanos? O ¿Guerra por el desprestigio del contrario? Cual circo, la política en nuestro país se está conviertiendo en un combate de lucha libre donde el 'más soez' gana la partida. Una guerra de mentiras, medias verdaderas y muchos intereses que alejan y se ganan a pulso la antipatía del pueblo.

Un país en crisis, y la casa por barrer. Un Debate sobre el estado de la Nación en el que unos y otros solo saben atacar al contrario. Señores dirigentes, ¿saben lo que es la cooperación? Uno de los grandes problemas de la política es su gran mediatización y la convicción de que el ataque público es la única formar de arañar votos. ¿Y no sería mejor intentar rebatir la propuesta y apotar la solución deseada? Claro está, todo ello presentadola públicamente. La gente no quiere a alguien que simplemente se dedique a criticar, hay que aportar.

No voy a entrar en la buena o mala gestión de Zapatero, a nivel general o durante este debate, por tres razones: de política no entiendo un pijo, porque dirigir un país no es moco de pavo y porque no es el sentir de esta entrada. Regresemos pues, a la política de cooperación, en concreto, al Debate de la Nación. Partiendo de la idea de que el paquete de medidas propuesto por Zapatero no convence ni a unos ni a otros por qué se dedican a echar mierda sobre el dirigente en vez de hacer propuestas. Volvemos a lo mismo, solo buscan el desprestigio. Y para los que digan eso de que “para eso está la oposición”, yo les digo que “viva la cooperación”.

Pero la política deja mucho que desear, y si no que se lo digan a los vecinos del municipio malagueño de Benalmádena que cada día amanecen con nuevas pintadas, calles empapaladas o propaganda en sus buzones. Toda una campaña para evitar una moción de censura protagonizada por los populares para sacar de la alcaldía al PSOE. Pero la cosa no queda ahí, amenazas vía sms a los concejales firmantes se unen a campañas de desprestigio bajo lemas de 'De nuevo, traidor' o 'La bien pagá'. Desde el PP se señala como responsables de estos actos al entorno cercano de los socialistas. Una actitud de intimidación que me parece patética. ¿Estamos locos o qué?

Poder, poder y más poder, caiga quien caiga.

La píldora 'anti-baby'


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Píldora del día después. Dícese de un combinado de hormonas que altera el ciclo reproductor femenino impidiendo el embarazo. Píldora postcoital. Dícese del nuevo método anticoncéptivo que a partir de agosto se venderá libremente en las farmacias de toda España sin límite de edad. La 'pastillita'. Dícese de una pastilla, como su propio nombre indica, para que la 'chorvi' se la tome y así podamos hacerlo 'a pelo' siempre que queramos. Desgraciadamente, estos avances de la sanidad pública se reducen a esto. Dos dedos de frente, por favor.

Cada año miles de adolescentes deben dar la cara a un embarazo no deseado, una decisión que les cambia por completo la vida. Problemas con el preservativo, la recurrida 'marcha atrás' o 'eso solo le pasa a mis amigas' son las principales razones que arrastran a estas jóvenes a cambiar las muñecas por un bebé de carne y hueso. ¡Y menudo cambio! Un problema de mentalidad que se repetirá con la comecialización de la pastilla 'anti-baby', quien no usaba condón antes no lo va hacer ahora que tiene a su alcance la 'ansiada esterilidad' -bueno los 20 euros de precio, sería un importante motivo-.

Según adelantó la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, esta iniciativa puesta en marcha en diferentes paises de la Unión Europea está dando muy buenos resultados en materia de embarazos no deseados y en un uso responsable del método anticonceptivo. Pero señora ministra, ¡¡¡¡qué estamos en España!!!! Sin efectos secundarios -supongo que es ante un uso en casos aislados-, la pildora del día después llegará a las farmacias pisando fuerte, disparando las ventas y esperemos que, al menos, evitando los embarazos no deseados.

¿Una campaña de concienciación? ¿Algún sistema de control? Poteciar el conocimiento de la píldora, recomendar su uso responsable y establecer algún tipo de regulación de compra serían los puntos a tratar. Por desconocimiento se podría pecar de un abuso y desuso del combinado, acentuar, como ya ha hecho la ministra, que no se trata de un método abortivo y, quizás, el precio del anticonceptivo asegura un uso responsable, no todos los jóvenes pueden gastarse esa cantidad cada vez que les apetezca un revolcón.

Pero, qué quieren que les diga, conociendo a las nuevas generaciones, las existencias se acabarán en un abrir y cerrar de ojos. Por un uso responsable. 12 meses, 12 causas.

Perdidos en la ciudad


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La televisión sirve para muchas otras cosas que para sentarte delante de ella y dejarte embriagar -y cuando digo que tiene diferentes utilidades, no me refiero como expositor de la típica gitanilla de las casas de nuestras abuelas-. Entretenimiento, información y, por qué no, punto hacia la reflexión. A esta misma conclusión llegué anoche mientras veía ‘Perdidos en la tribu’, el nuevo programa de Cuatro presentado por Nuria Roca.

Para aquellos que no lo conozcáis, os cuento a grandes pinceladas de qué va el formato. El programa se centra en la estancia de 21 días de tres familias españolas en tres tribus indígenas. Durante este tiempo, padre, madre y “polluelos” deberán adaptarse a la comunidad y aprender sus costumbres (y menudas que son algunas), desde la alimentación, el trabajo diario y las creencias. Vamos, un viaje de cinco estrellas, como la mayoría de los concursantes suponía.

No sabemos apreciar lo que tenemos, el ser humano es un ingrato. Los detalles cotidianos para nosotros no son más que lo lógico, lo habitual, pero no nos paramos a pensar que al otro lado del mundo hay miles de personas que deben andar varios kilómetros para conseguir agua, o deben salir a cazar para llevarse algo a la boca. Aquí, solo nos basta abrir el grifo o la nevera para cubrir nuestras necesidades mas básicas. Y hay que dejar claro que estos son solo unos pequeños detalles.

La televisión te abre el mundo gracias a programas como éste -bueno también a los documentales de La 2, pero son algo menos entretenidos-. Cada día nos rodeamos de lamentaciones, nos quejamos por todo y no paramos de hacerlo: con la novia, con la amiga, con el colega, con la familia,... ¡pero si vivimos como reyes, señores! A más de uno me gustaría ver metido en mitad del desierto, rodeado de bichos y durmiendo en el suelo.

Somos unos privilegiados, empecemos a saber disfrutar de ello, dejemos de estar ‘Perdidos en la ciudad’. Que sí, que nuestra vida sería mucho mejor si tuviésemos un mejor sueldo, más días de descanso y más horas de fiesta por nuestras venas. Salir, gastar y comprar parecen los ingredientes de la receta de la felicidad de la vida occidental. ‘Perdidos en la tribu’ viene a desmontar todos estos principios, porque la felicidad va más allá.