Corruptos de calidad garantizada


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Estalló la caja de los truenos y, señores, ¡aquí no hay quién se salve! Corruptos hasta la médula. Mires donde mires. Son una plaga. La escoria de este país. Ya lo decía aquel sabio de la vida, ¡Valiente mancha de granujas hay en España! Qué Dios no coja confesados, como está el panorama, ni el párroco se salva de un viaje en primera clase a Alhaurín. ¡Ay, esas manitas que van al pan!

No importa color, región ni religión, aquí exportamos corruptos de calidad garantizada. Autóctonos, originales, rechace imitaciones. Corruptos, corruptos, corruptos de pura cepa, vamos. ¡Ay, qué a gustito me he quedado! Eso sí, aclarar que en el pack no se incluye los millones robados, esos quizás rulen por cuentas bancarias en Suiza, debajo del colchón de la amante o en la mesilla de noche de la nieta.

Desde que arrancará en 2006 la sonada ‘Operación Malaya’, han sido diecinueve los alcaldes detenidos por corrupción urbanística, una denigrante lista a la que se ha sumado hoy el alcalde de Santa Coloma de Gramenet, Bartomeu Muñoz. ¡Ahora comprendo el ‘boom inmobiliario’! No me extraña que estemos como estamos, y es que un país sustentando en la corrupción no va muy lejos.

Llegan al poder, disfrutan de su triunfo, se aferran a su cetro mientras rebuscan en los cajones municipales algún lingote de oro. Olvidan sus promesas, dejan a un lado los interés ciudadanos, prioritizan sus bolsillos. ¿Hablamos de clones? No, hablamos de sinvergüenzas.

Cada otoño


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Es el tema protagonista de todas las conversaciones. En la cola del supermercado, a la puerta de los colegios, en las salas de esperas de este país, a la entrada y salida del ascensor. Todo el mundo habla de lo mismo. Familiares, amigos, conocidos, ¡hasta el loro no se resiste! Es la cuestión por antonomasia de cada otoño. ¿Para qué coño cambian la hora?

Son la siete de la tarde y más de uno se atreve a exclamar la recurrida frase de “si parece ya madrugada”. Las tardes se esfuman a la salida de la oficina: “¿a dónde vas a parar ahora? Directito a casa” o la merienda al calor de la estufa se convierte en el fabuloso boleto para gandulear en el sofá hasta la cena: “¡ya no son horas de salir!”, exclamas al mirar por la ventana. Conclusión: síntomas de flojera, apatía, depresión y desgana. ¡Ay, menudo panorama!

Dicen los expertos que es considerable el ahorro energético que este cambio reporta, una pequeña contribución para mejorar la calidad medioambiental de nuestro planeta. ¡Una buena razón de peso! Mas los detractores aseguran que ‘tarari que te vi’ al mantener que lo que ahorramos por las mañanas lo consumimos al caer el Sol. No hay quien los entienda, habrá que confiar en la buena causa ¿no? Al menos así nos costará menos esfuerzo adaptarnos a esta rutinaria experiencia. No nos queda de otra.

Carcajadas de sexos


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Es muy complicado llegar a los 40 años, volver la mirada y ver todo lo que has dejado escapar. Difícilmente tornará a pasar el tren de las oportunidades. Regresas la vista, miras a tu alrededor, ¿con ello te basta? Si la respuesta es no, tenemos un verdadero problema. Eso sí, a partir de ahora y pese a las circunstancias, no podrás evitar ni la más leve carcajada. Estás en la fila tres, butaca cuatro. El espectáculo en el Teatro La Latina de Madrid está a punto de comenzar. Se levanta el telón: Sexos.

Título: Sexos

Reparto:
Adriana Ozores (Cristina), Pepón Nieto (Alberto), Federico Celada (Martín), Anabel Alonso (Maite) y Neus Sanz (Isabel)

Director:
Pep Antón Gómez

Género:
Comedia

Autor:
Xavier Bertrán y Pep Antón Gómez

Siente en el estómago cierto gusanillo que no puede evitar. Es Alberto, quiere acostarse con otra mujer, pero eso sí, con el consentimiento de su santa esposa. Ella es Cristina, aparentemente fría y sensata. No como Maite, la amiga de todos y la amante del que se deje, una madurita alocada que no encuentra el amor verdadero por más que lo busque y lo rebusque en cada una de las camas por las que ha pasado. Sin embargo, Isabel ha tenido más suerte en el amor y en la vida, y es que, además de estar casada con un hombre ‘muy viril’, acaba de sentir la llamada del reloj biológico. Tic, tac. Martín, el supuesto marido ideal, sabe como tener contenta a su señora y, claro está, al resto de féminas. Señores, el lío solo acaba de empezar.

Dirigida por Pep Antón Gómez, ‘Sexos’ narra las peripecias de dos matrimonios y una solterona –de muy buen ver- que buscan irremediablemente sentirse a gusto con sus vidas, cumplir sus sueños y lograr el ansiado elixir de la eterna felicidad. Hay quienes lo intentan, quienes ansían por lograrlo o quienes creen haberlo conseguido. ¡Ni muchos menos! Líos de faldas, malos entendidos y más de algún contratiempo reflejan en ácida comedia las preocupaciones de cualquier mortal. ¡Porqué todo sabe mejor con una carcajada! Y vamos, de esas habrá muchas.

Un reparto televisivo de lujo, una historia en la que, inevitablemente, todos nos sentiremos identificado en algún que otro momento de la obra, una escenografía minimalista y todo ello aliñado con una lluvia de risas. ¿Qué más se puede pedir? Descubrir a una nueva Neus Sanz. Mejorando al resto de actores –aunque encasillados en sus papeles: Pepón Nieto va de pardillo o Anabel Alonso de ‘mujer fatal’-, esta agente de policía arrasa sobre las tablas, literalmente. Protagonista de algunos de los mejores momentos de la historia, Neus consigue alejarse por completo del rol que la ha lanzado a la fama para mostrar registros a los que no nos tenía acostumbrados. Un diez. Eso sí, también para la obra.

¿Cantaba lo nuevo de Jackson?


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Cotillear con la compañera de oficina; escaquearse a la máquina del café; el cigarrito de media mañana; y así una larga lista de grandes razones para matar las horas muertas durante las insufribles jornadas laborales. Horas y horas esperando frente al ordenador el envío de aquel ansiado e-mail o espera tras espera mirando las manecillas del reloj hasta que algún buen transeúnte se digne a cruzar ese escaparate de ofertas. ¡Menudo tostón! Descifrar pasatiempos, el mítico solitario, echar una pestañadita, masticar chicle o canturrear a pleno pulmón el éxito del momento, todo vale para aliviar ese desasosiego. ¿Todo todito todo? Yo no estaría tan seguro.

Señores, que ya no se va a poder cantar ni en el trabajo. ¡Manda narices! No les vale tenernos encerrados entre esas cuatro paredes, con un horario inhumano y un sueldo indigno. No, ahora también nos quiere reprimir, agobiar e, incluso, deprimir. ¡No saben dónde se están metiendo!

¿Mal oído? ¿Cantaba lo nuevo de Jackson? o ¿Espantaba a los clientes? Para nada. Como cada día Sandra Burt, una empleada de 56 años de un supermercado escocés, canturreaba los éxitos de la compañía discográfica británica PRS for Music, una pasatiempo muy normal mientras terminas de reponer las diferentes estanterías del local. Pero esa mañana la suerte no estaba de su lado. Uno de los agentes de la conocida compañía escuchó como la trabajadora ‘destrozaba’ algunos temas registrados por la empresa y decidió no dejar pasar de largo este hecho. Quería justicia, así que varias semanas después PRS se puso en contacto con la señora Burt asegurándole que la llevarían ante los tribunales para exigirle el pago de varios miles de euros si continuaba cantando sin tener el permiso explícito de los autores. ¡Se nota que está mal el mundo de la música! ¡A dónde vamos a llegar! No joroben, por favor.

Al final, y gracias a la trascendencia pública y mediática que tomó tal denuncia, la compañía se ha visto obligada a recular y pedir disculpas a la empleada. ¡Faltaría menos! Aún así, yo al menos me lo pensaré antes de canturrear en público, y mira que soy muy propenso a ello.

Sí, sí, pero sin agobios


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Ya lo susurraba dulce y tiernamente Luis Miguel al oído de sus féminas seguidoras: “Dormir contigo, con tu cabello acomodado aquí en mis brazos y el terciopelo que me brinda tu regazo, que maravilla, dormir contigo”. Sí, sí, pero sin agobios, y es que eso de dormir cual lapas parece sacado únicamente de la ‘pastelosa’ canción del mexicano. Ahora lo que se lleva es recogerse a cada extremo de la cama. ¡Me cuesta creerlo! Pues sí, acéptalo romántico enfermizo, según un estudio elaborado por un portal de Internet a partir de más de mil encuestas, ocho de cada diez parejas españolas prefieren no dormir abrazadas. ¿Dónde está el amor, señores? En la cama de la vecina, seguro.

Se acabaron los arrumacos, el dulce calorcito humano o las tiernas caricias al amanecer. Que si un codazo por aquí, una patada en zona delicada por allá. ¡Ni se te ocurra tocarle! Por tu propia seguridad. Prima el descanso y la comodidad, atrás quedaron los días de cariño y ternura ¡Ay, qué perverso es el paso del tiempo! ¡Y qué me dicen de la rutina! Y es qué como asegura una gran erudita del amor, los problemas de pareja hay que solucionarlos ante de irse a la cama. ¿Para qué convertirla en un frío témpano de hielo? A arrejuntarse se ha dicho, seguro que si lo prueban, a la mañana siguiente se ve el mundo de otro color, eso sí, si tu pareja no he decidido darte la espalda. Hombre, ya se sabe, el roce hace el cariño. Yo, por si acaso, no voy a desaprovechar ninguna de las contadas ocasiones.

Eso sí, hay que gastar mucho cuidado, no es plan de ir armando y desarmando la tienda de campaña a altas horas de la madrugada. Aunque pensándolo bien, tampoco está mal. A pesar de ello, supongo que está será una de las principales razones por la que más de la mitad de los protagonistas de este estudio aseguran que siguen usando pijama para dormir. De ositos, ¡qué monos! Bueno eso, y el frío en pleno invierno ¡cualquiera se levanta a regar el canario! ¡Ay Dios, la cama y sus líos!

¿Hablamos de prostitución?


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Hay quienes callan por un simple, pero exclusivo, bolso de Adolfo Domínguez, porque yo lo valgo. Lucir un hermoso rubí en su muñeca y hacer la vista gorda ante cualquier infidelidad, no tiene precio, para cualquier capricho más, sumisión y humillación. ¡Ay chica! ¿Cuál es sino el costo de la felicidad? Ya se sabe, sin tetas no hay paraíso. Cést la vie!

Ir de mujer fatal parece estar aún de moda, por mucho que nos cueste creer a más de un españolito, vivir por y para conseguir la perfección que satisfaga al género masculino. Todo sabe menos amargo con un nuevo vestido de Prada o una casita en la Costa Brava. ¿Hablamos de prostitución? Vender tu vida a cambio de una realidad repleta de lujos. Mirándolo así, no estamos mal encaminados. Lean pues el siguiente anuncio que rueda por las marquesinas de la capital y juzguen por ustedes mismos.

"Chica joven y con buena presencia se ofrece para: realizar tareas del hogar; sexo de vez en cuando; arreglarse, maquillarse, llevar tacones y lucir sonrisa en cenas y eventos sociales; aguantar humillaciones en las discusiones y hacer la vista gorda ante infidelidades. A cambio de: un par de bolsos de Loewe al año, tres pares de zapatos de Prada, un anillo de Cartier y una casa en el barrio de Salamanca. Enviar sugerencias y propuestas a: seofrece@gmail.com"

Para aquellos impacientes que no han dudado ni un segundo en abrir el correo e invitar a la protagonista de este anuncio a un café solo me queda deciros ¡Precaución, amigo cabrón la red es peligrosa! Bueno, este no es el caso, pero lo de cabroncete ahí se queda. Esta campaña forma parte de una acción reivindicativa encabezada por la artista Yolanda Domínguez con el objetivo de criticar y denunciar la desconocida prostitución encubierta a la que hoy en día se ven sometida cientos de mujeres.

Bautizado como ‘living art’, este proyecto no ha dejado indiferente a los miles de transeúntes que no han salido de su asombro ante tal proposición, y es que en la creatividad está el camino hacia la concienciación.

Un brindis con sabor a rancio


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Las Navidades están a la vuelta de la esquina, y no, no he sido sobornado por el Corte Inglés. Faltan pocas semanas para que los principales centros comerciales y las grandes avenidas se engalanen a ritmo de villancico, luces y espumillones para acoger un año más esta entrañable época. Lo habrán notado, ¿no? Soy un apasionado de esta celebración, vamos, peor que un niño pequeño.

Y es que en Navidad, el mundo parece mejor, desgraciadamente solo es eso, un espejismo. Escuchar los primeros villancicos por televisión, disfrutar de los tradicionales anuncios o vivir con extrema ilusión la mañana del sorteo del ‘Gordo’ son, sin lugar a dudas, momentos que no tienen precio. ¡Qué lástima que solo duren apenas unas semanas! Bueno, eso del tiempo ahora es algo relativo, y es que para conseguir que apuremos hasta el último céntimo de nuestros ahorros han adelantado las Pascuas a principios de Noviembre, ¡Descarado, vamos!

Pero este año la Navidad, no será igual. Si, lo siento, en lo más profundo de mi corazón. Por primera vez en su historia, Freixenet repetirá anuncio. ¡Diossss, la desgracia se nos avecina! Eso seguro que no trae ningunita de suerte, y estamos como para ir tentando al azar. Según la empresa, esta medida pretende reducir costes ante la actual situación de crisis y devolverá a las pantallas de nuestras casas el spot de la campaña del año pasado, eso sí, intercalado con nuevas imágenes. ¡Burbujitas al agua!