El polémico artículo 28


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Es difícil hacer de tripas corazón y defender aquello en lo que no crees. Demasiado complicado, apostillaría. Seguir las pautas, mirar al frente y aclarar la voz para dejar resonar esa sarta de promesas, derechos y horizontes olvidados que ni el más experto de los políticos parece recordar hoy en día. El ciudadano está cansado de que no se le escuche, de pedir, implorar y rogar por sus derechos para que sus palabras solo caigan en saco roto. Pero como para todo, también existe un límite.

Quizás hoy, Javier Borderías se ha convertido por unos minutos en la voz del pueblo, ha reunido el valor y el coraje suficiente para saltarse el protocolo y gritar a los cuatro vientos lo que miles de ciudadanos piensan cada mañana. “Me da pena y vergüenza que los sindicatos no ejerzan este derecho en los tiempos que corren”. Con estas palabras, el estudiante cerraba su intervención tras leer el artículo 28 de la Constitución referente al derecho de huelga y ante la interrupción de la vicepresidenta del Congreso.

No me considero el más idóneo para analizar la actuación que los sindicatos están realizando en el transcurso de la crisis, pero aún así, no me queda más que aplaudir la espontaneidad de este joven. Y me explico. No alabo sus sabias palabras, su temprana reflexión o su verdad, lo que verdaderamente es de elogiar es su capacidad para no dejarse amedrentar, defender sus ideales y expresarse tan libremente como la Carta Magna así recoge. ¡Viva la libertad de expresión! Qué íbamos hacer si no los periodistas.

Hay quienes verán esta actuación fuera de lugar, la calificarán de inoportuna y reprocharán el ajamiento de la conmemoración, mas yo creo en su idoneidad, ha sido en el sitio oportuno a la fecha indicada. ¡Quiénes mejores que los propios españoles para denunciar el incumplimiento de nuestros derechos! No hay dudas. Habrá que esperar entonces las reacciones de los sindicatos ante esta acusación, eso sí, quizás, como apuntó el estudiante, todo dependerá de cómo Zapatero les diga que “bailen el agua”.

Hoy me avergüenzo de ser periodista


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Vividores. Destructores. Basura. Son pocas las profesiones que pueden presumir de despertar tal alarido de calificativos, es más, consiguen hacerla más prestigiosa. Hay quienes aseguran que el mundo de la comunicación está repletito de engreídos, prepotentes y gente sin escrúpulos, y ¿qué hago yo aquí? Sin lugar a dudas, esta pregunta es la respuesta a la vergüenza que me ha hecho sentir el formar parte de esta profesión. Hoy me avergüenzo de ser periodista.

Un circo de títeres y payasos en el que todo vale para conseguir la exclusiva, pise a quien pise, machaque al que machaque, en el periodismo parece no existir más reglas que la de las 6W. Dicen que en todo campo hay trigo y malas hierbas –bueno, en verdad, me lo acabo de inventar- y es que necesito creer que hoy nos hemos topado con uno de esos bichos verdes que, por más que intentamos exterminarlo, no deja de pudrir la manzana del tiesto. ¡Esto pasa hasta en las mejores familias!

Tenemos el poder de reflejar el mundo como se nos antoje, por suerte o por desgracia es así, la fuerza del cuarto poder, pero de ahí a caer en la tiranía, compañeros, hay un trecho. Es cierto que se adornan las declaraciones, se maquillan las fotografías o se suprimen ciertos datos, pero lejos de justificar estos gajes de la profesión, lo que intento aclarar es que hay algo que esta por encima de todos esos errores: MANIPULAR la realidad. El periodista tiene el deber de reflejar la situación tal cual, no de provocarla. Pongámoslo en situación.

La prensa se concentra en los exteriores de las dependencia policiales, esperan la llegada del joven Diego Pastrana acusado –ahora ya sabemos que injustamente- por la muerte de la niña Adriana. El público, como es normal, se amontona en el lugar. A la llegada del detenido, espontáneos comienzan a recriminar al acusado. Hasta ahí, algo lógico. El problema llega cuando es el periodista el que incita al público a insultar al joven. Quiere conseguir un espectáculo de morbo, rabia y coraje, eso seguro que vende mejor. ¡Menuda vergüenza! Sin ir más lejos, hasta al propio “profesional” le ha costado reconocer su culpa. Pero chico, tú mejor que nadie sabes que una imagen vale más que mil palabras.

Por cierto, antes me preguntaba qué hacía yo en esta profesión, quizás, aportar mi granito de arena para conseguir un mejor periodismo, al menos, eso intento.

Palabra de Dios. Te alabamos, opresor


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“Españoles, Franco ha resucitado”. Tranquilidad, señores, que no cunda el pánico, las trucadas palabras de Arias Navarro matarían del susto a más de uno, sin lugar a dudas. Por suerte para este país no es más que una de mis “brillantes” originalidades, eso, o una broma de muy mal gusto, según se miren. Claro que, ya me dirán qué otra explicación cabe en cabeza sensata ante manifestaciones de índole franquista, ¿idolatría al dictador? Me cuesta creerlo, ¿no?

Palabra de Dios. Te alabamos, opresor. Valiente revuelo ha espolvoreado la santa misa celebrada el pasado domingo en la localidad de Paracuellos del Jarama, y no es para menos. Presidiendo la sala, al lado del obispo de Alcalá de Henares y luciendo su mejor plumaje, la bandera con el águila franquista decoraba la ceremonia anual en honor a los fusilados allí durante la Guerra Civil. ¡Suena a risa!

La comidilla pública y los medios de comunicación han dado la voz de alarma tras hacerse públicas las instantáneas de la celebración. Injustificable o indignante han sido los calificativos más ‘light’ ante esta exaltación del régimen franquista, una clara declaración que se ha visto apoyada con la presencia de miembros de la ultraderecha como Blas Piñar.

Desde hace unos años el Gobierno se está encargado de borrar su supuesta “gloriosa historia”, hacer desaparecer esa imagen de triunfador y conquistador “por la gracia de Dios” para anularlo a los libros de historia como el simple dictador que fue. Será imposible borrarlo de esos corazones que parecen haber sido envenenados, pero al menos, ya habíamos descubierto el antídoto. No demos marcha atrás, por favor.

Erre que erre


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Se veía venir, señores, y es que si eran pocos los quebraderos de cabeza ¡Toma del frasco, Carrasco! Y claro está, para testarudos, ellas, erre que erre. Ahora que… así les va. La incorporación de la mujer al trabajo podría calificarse como el peor error del ser humano, eso si, tras el bendito mordisco a la manzana. Que si baja por maternidad, reducción de jornada para conciliar la vida familiar, menor rendimiento en aquellos días en los que se sienten mujer… ¡Pero que esto es serio, cojones! Tanta palabrería y tanta faldita corta no les hace más eficaces, bueno, quizás para los jefes sí.

Releer las primeras líneas de está crónica hasta me produce repelús, creer que hoy en día aún hay quienes piensan de esta manera, me despiertan arcadas. ¡Manda narices! Y es que, lamentablemente, la lucha por la igualdad de género continúa siendo la asignatura pendiente de nuestra sociedad. Somos iguales ¿tanto cuesta reconocerlo? A más de un “machito” de pelo en pecho, sí, bueno, y a alguna que otra administración.

Aparentemente eran iguales. Llegaban a la oficina a la par, salían juntos a desayunar, realizaban las mismas tareas con tono amable y educado,… mas el dicho siempre reafirma que las apariencias engañan. Hoy, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha condenado a la Agencia de Empleo del Ayuntamiento de la capital a indemnizar con 57.834 euros a una trabajadora por haberle pagado desde marzo de 2004 un salario menor que el que recibía su compañero varón. Señores, simplemente, denigrante.

Que lo piense el ‘cerrao’ de mollera ‘del Manue’, cuesta digerirlo, pero que sean las propias administraciones públicas las que cometan estas barbaridades, cuesta hasta creerlo. Un poquito más de consideración, atención y delicadeza, y es que estas situaciones –repartidas a lo largo y ancho de este país- deben pasar a la historia. Señora Aído, ¿alguna propuesta?

'Maki Sushi' por Lucía Gil


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Este mes cambiamos la receta tradicional, por algo más exótico. Los que no hayan probado nunca el sushi, seguramente lo asociarán con pescado crudo y eso les echará para atrás; y para cambiar su forma de pensar con respecto a esta receta, vamos a presentarla hoy con otros ingredientes que, seguro, les hará disfrutar del sushi al 100%. Vamos allá.

Ingredientes:
- Arroz (de marca SOS, a ser posible). 3 vasos.
- Agua.
- Vinagre.
- Sal.
- Azúcar.
- Alga nori.

Para el relleno:
- Langostinos.
- Bocas de mar (o surimi).
- Atún.
- Salmón ahumado.


Elaboración:

Lo primero y esencial del sushi es la preparación del arroz. No se puede saltar ningún paso, sino la receta saldrá mal. Hay que tener en cuenta que el paso de preparar el arroz es el más largo, pero luego la receta es tremendamente sencilla.

Se pone el arroz en un bol o colador y se lava. El agua saldrá al principio blanca, tenemos que conseguir que salga clara y así sabremos que ya ha eliminado el almidón por completo. Este paso puede durar una media hora.

Una vez lavado, se pone en una olla. La proporción de agua es de un vaso y un poco más, por cada vaso de arroz. Se pone a fuego medio, hasta que llegue a punto de ebullición. Una vez que hierva, se tapa la olla y se deja cocer a fuego máximo durante 2 minutos.
Pasados estos dos minutos, se pone a fuego medio y se deja 5 minutos más. Y finalmente, se deja a fuego bajo durante 15 minutos.
Durante toda esta cocción es importante NO abrir nunca la olla.
Una vez terminada la cocción, se destapa, se cubre con un paño y se deja reposar 15 minutos.

Cuando el arroz ya esta reposado, se pone en un recipiente (a poder ser que no sea metálico) y se deja enfriar un poco para poder trabajar con el (cuanto más frío, mejor).

Mientras tanto se prepara el vinagre de sushi. También se puede comprar, pero caduca muy pronto y si no se va a usar demasiado es una pena, así que explico cómo se puede preparar.
Se pone en un cazo cinco cucharadas de vinagre, cinco de azúcar y dos cucharadas de sal. Se pone al fuego hasta que se disuelva todo. Cuando hierva, el olor será bastante desagradable, pero el sabor que le da al arroz es exquisito.

Cuando tengamos listo el vinagre, se le va echando al arroz mientras se mueve (con utensilios de madera preferiblemente). La receta tradicional dice que también se debe abanicar mientras. Una vez mezclado todo el vinagre, el arroz debe quedar compacto y brillante. El punto exacto del arroz es cuando el grano queda además, como transparente.

Ya tenemos listo el arroz y el vinagre. Ahora hay que preparar el relleno. En esta ocasión vamos a usar atún, bocas de mar (o surimi), langostinos y salmón ahumado.
Al atún se le quita el aceite y se deshace. Las bocas de mar y el salmón ahumado, se corta en tiras. Y los langostinos en trozos pequeños.

El siguiente paso es la colocación del arroz en el alga nori (se puede comprar en la sección de cocina internacional de Hipercor y no es nada caro. En Carrefour creo que también lo tienen). El alga se pone con la cara brillante hacia abajo, y sobre la rugosa es donde vamos a colocar el arroz. Se extiende el arroz en una capa fina, en unos de los lados hay que dejar sin cubrir al menos un par de dedos; y en el resto de lados es conveniente no llegar hasta el filo.

Una vez completado este paso, se coloca el relleno. Nosotros hicimos cada uno de un sabor. El relleno se coloca paralelo al lado donde hemos dejado más espacio, y no en el centro (ver la imagen para que quede más claro). Cuando ya esté colocado, se enrolla empezando por el lado donde NO se ha dejado espacio y apretando suavemente para que quede prieto. El lado donde se ha dejado un par de dedos sin cubrir de arroz puede que no se pegue, para lograrlo basta con mojarlo con un poco de agua.

Ahora llega el momento de cortarlos. El grosor debe ser de 2cm, más o menos. Lo ideal es que el trozo quepa en la boca sin problemas. Se debe elegir un cuchilo que no tenga sierra y cada vez que se vaya a realizar un corte hay que mojar la hoja del cuchillo.

Y ya está listo el sushi. Sólo falta colocarlo en un plato y servir. A la hora de comer, es mejor dejarlo que repose un rato para que tome todo el sabor. Además, se puede mojar en salsa de soja.

Notas: el relleno de sushi se puede hacer de muchas cosas, lo normal es meter algún tipo de pescado y verdura (pepino, por ejemplo). Pero eso va al gusto de cada uno.

Espero que os animéis a hacer esta receta. Seguro que no os arrepentís!

Un reto rato complicado


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Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000, ¡y qué lo digan! Tanto como conseguir que la sobremesa de Antena 3 despegue. ¡Un reto rato complicado! Analistas de este país, solo un favorcito, ¡encuentren la fórmula del éxito! Una verdadera pena, con las buenas ideas que se quedan estancadas en más de un cajón.

En competencia directa contra los culebrones de la entidad pública y el programa ‘revelación’ de Telecinco, la cadena de Planeta no acierta ni a la de tres. Desde que la reina de las tardes se vendiera al mejor postor, intento tras intento, Antena 3 ha terminado por zanjar todo programa que pisará su parrilla: desde seriales que no pasaron de su tercer capítulo hasta formatos del corazón que más que informar daban ganas de vomitar. Tropiezo tras tropiezo, si, si, tal cual lo contamos. ¡Ui!

‘A 3 Bandas’, ‘Cómplices’, ‘Vaya Par’… y porque la memoria me falla. A esta larga lista quizás en unos días podamos añadir ‘Decídete’ y el aún por estrenar ‘TC Exprés’, bueno, debo reconocer que aún no comprendo como el programa de Cristina Lasvignes aún no se ha sumado a esta negra familia, y es que las cifras no engañan. La audiencia es soberana y se hace el moño donde le da la gana: 7.9%, 6.3% y 10,1%, sobran las palabras, ¿no?

Las nuevas apuestas no son más que una supuesta vuelta de tuerca al mundo del corazón de la mano de Gema López y de Víctor Sandoval, ¡Dios! solo me queda exclamar ¡Mamma mia!, y un ‘innovador’ talk show conducido por Susana Molina que peca de aburrido, pesado y absurdo. A simple vista, esto huele a rancio. Con todo el dolor de mi corazón, a pasar a mejor vida.

No una moneda de cambio


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Tema polémico donde los haya, ya veis, regresamos con ganas tras este leve parón -¡Esperamos que Il Cavaliere no haya tomado medidas!-. La voz de alarma irrumpió con fuerza hace unos meses, mas el asunto continúa en la cresta de la ola ¡Y lo que nos queda! La aprobación de la ley del aborto por el Congreso de los Diputados ha vuelto a prender la mecha que nunca se apagó y que no ha dejado indiferente a nadie. Iglesia, instituciones políticas y hasta la vecina del quinto no se cohíben de hacerse escuchar. Todos debemos opinar.

¿Una joven de 16 años está preparada para tomar esta difícil decisión? El punto más polémico de esta reforma podría estar abierto a debate, tal y como aseguró hoy la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, una decisión que vendría a paliar el punto más flaco de esta nueva ley, al menos en mi opinión. Son momentos duros y bastante confusos en los que el grito ‘Nosotras parimos, nosotras decidimos’ necesita de más de un apoyo para tomar la decisión más acertada. Padres que ponen el grito en el cielo, hijos que temen dejar caer la bomba y un sinfín de situaciones indican que la solución radica en trabajar la confianza familiar y evitar así esas visitas a escondidas al centro médico.

La nueva ley del aborto seguirá su trámite parlamentario tras haber sido refrendada por 183 diputados, un trascurso que vendrá acompañado de protestas, manifestaciones y demás posiciones contrarias en lucha por el derecho a la vida. Difícil debate, sin lugar a dudas, pero la respuesta es sencilla ante situaciones como las que hoy en día desgraciadamente padecen cientos de pequeños de manos de sus progenitores: abandono, maltrato físico y psicológico, explotación,… Es un bebé, no una moneda de cambio.