Una aventura en los mares


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Por dónde nos habíamos quedado?Después de más de dos meses alejada de estos parajes internáuticos, una ya no sabe por dónde empezar, qué contar, ni cómo terminar pero supongo que tengo buen material que ofrecer, así que empezaremos, como toda buena historia, por el principio.

No sé si llegué a anunciaros en la entrada del mes de julio que durante la primera semana de agosto me embarcaría en lo que terminó resultando un viaje de ensueño. Y quién lo iba a decir, porque a pesar de que iba con una excelente compañía, por qué no decirlo, con mi mejor amiga, al ser una experiencia totalmente nueva para mí siempre tiendes a no hacerte muchas ilusiones para que a la vuelta no vengas con la maleta cargada de desilusiones, además de los cientos de regalos para la familia.

Bueno, pues al final resultó que eso de viajar por alta mar me iba a gustar más de la cuenta. Salíamos el 31 de julio desde el puerto de Málaga y recuerdo que me pasé toda la noche anterior imaginándome cómo sería la primera toma de contacto con el barco, cómo sería la primera vez que viera al 'bicharraco de 14 plantas' atracado en aguas malagueñas -perdonad el lenguaje vulgar pero es cómo mejor puedo expresar mis sensaciones-. Recuerdo que estábamos en el coche y se podía ver de lejos lo que durante esa semana sería nuestra casa.

'Adventure of the seas' de la compañía Royal Caribbean, ese era el nombre del primer crucero que he hecho en mi vida, pero seguro que no será el único porque cuando te bajas para regresar a casa lo haces con la sensación de que has descansado, pero también has visto y disfrutado lugares insólitos, concretamente, nosotras pudimos conocer Cagliari y Ajaccio, capitales de Cerdeña y Córcega, respectivamente; la cosmopolita Palma de Mallorca, con sus empanadas y collares de perlas; y la increíble y majestuosa Roma, una ciudad con la que te quedan ganas de quedarte a vivir unos meses para exprimirla de verdad.

Por ello, este viaje me sorprendió bastante porque generalmente cuando te vas de vacaciones a un lugar, tú te ves obligado a decidir cómo vas a catalogar ese viaje, si será más bien para relajarse, alejarse del estrés diario del trabajo y entonces toca tirarse en la hamaca y esperar a que llegue la hora de comer para ir al bufet del hotel y comer lo que normalmente tardas en digerir una semana, o más bien, decides ir a una ciudad para verla de cabo a rabo sin pararte siquiera a observar la belleza del no hacer nada. Pues el crucero es un término medio y no te dejan tomar esa decisión, y la verdad que por una vez que no tienes que pensar que hacer, yo encantada.

No sé cómo serán las demás compañías pero mi crucero, aunque estuviera totalmente impregnado del ambiente americano, fue más que completo. Desde el trato que te da el personal hasta todos los detalles de las diferentes salas y de la habitación. No sé cuando volveré a acoplarme en uno de esos 'bicharracos' ni con quién -será difícil igualar tu compañía, Inma-, pero lo que sí sé es que volveré a alta mar.

2 Responses to “Una aventura en los mares”

  1. Deborah says:

    eso, eso te tomas un bote de pastillas contra el mareo y te acoplas,jeejejejejejeje (es broma, no es necesario,jejeje)